Entidades financieras, crisis y privatizaciones

A los medios de comunicación y a la oposición se les llena la boca hablando de crisis y no les culpo. Ocurre en España y en el resto del mundo por razones obvias: la existencia de los problemas económicos es más que evidente, su interés para los ciudadanos de a pie es palpable y la posibilidad de desgastar a los gobernantes haciendo uso de la economía es tan factible como la de vender periódicos a su costa.

Sin embargo, es sorprendente la escasez de análisis que trascienden la mera crítica al Gobierno para centrarse en aquellos que, a mi juicio, son los verdaderos responsables de todo esto: la banca y las grandes corporaciones financieras. Hablaba en esta línea hace un par de días Iñaki Gabilondo en Cuatro y creo que no se puede ser más certero.

La situación actual no es más que el resultado del liberalismo salvaje, de haber dejado el verdadero poder en manos de entidades privadas cuya única finalidad es la de lucrarse drenando las arcas de los ciudadanos, dándonos dinero con una mano para quitárnoslo con la otra. La burbuja ha explotado por haber soplado más de la cuenta, el sistema se ha roto por haber abusado de sus bondades, por viciarlo a costa de tirar siempre en el mismo sentido.

España es un ejemplo perfecto de lo que hablo, dada las especiales condiciones del mercado del ladrillo de nuestro país. No son sino los bancos los especuladores que han inflado el precio de la vivienda durante años para tenernos más tiempo pagándoles intereses merced a eternas hipotecas. Ellos son los que tasaban bienes al alza para darnos más del 100% del valor de compra escudándose tras la ilusión de que la revalorización no iba a parar nunca y ahora piden una bendición papal para prestarte 1000 euros. Los bancos, dueños en la sombra de las grandes constructoras, son los que deciden y han decidido tanto la oferta como la demanda del mercado inmobiliario en España, jugando con nuestros ahorros como si fueran billetes del Monopoly.

Y ahora, cuando nuestros bolsillos han dicho basta, cuando la banca ha visto que no pueden mantener esas líneas de créditos irreales eternamente, cuando el valor del metro cuadrado ha alcanzado cotas de auténtica fantasía, la solución es igualmente sencilla: hay que exprimir un poco más a los ciudadanos para que los beneficios no decaigan. ¿Cómo se hace esto? El primer paso es aumentar los tipos de interés, hacer que paguemos más caro el dinero que ya nos habían concedido. El siguiente, reducir drásticamente el volumen de préstamos y estudiarlos sólo aplicando altas ganancias. Y, finalmente, acudir a pedir “inyecciones de capital” a los bancos centrales, esto es, que los impuestos del propio pueblo paguen los platos rotos.

Cuando todo esto se ha hecho ya evidente, cuando la irresponsibilidad de aquellos que ejercen el verdadero poder en nuestra sociedad es más tangible que nunca, cuando el libre mercado llevado al extremo se ha demostrado tan fallido como para hacer que su mayor defensor, Estados Unidos, se vuelva intervencionista, llega Esperanza Aguirre y anuncia que va a privatizar la gestión del agua de la Comunidad de Madrid y lo peor es que una vez más nos trata como a tontos (“damos a los madrileños la oportunidad de ser propietarios de su agua”). Beatus ille qui procul negotiis

Alberto Alvarez-Perea

2 Comments

  1. Posted 18 de septiembre de 2008 at 10:46 am | Permalink

    Pues mira estos, que morrazo tienen:
    La CEOE reclama “un paréntesis” en el libre mercado para atajar la crisis.
    Cuando vienen mal dadas se acabaron las virtudes del mercado.

  2. Posted 23 de septiembre de 2008 at 11:41 am | Permalink

    Qué razón tienes, majo.

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