Desolador y sorprendente el panorama que me he encontrado hoy al ir al Mercadona para hacer la compra. En los refrigerados apenas habÃa 4 yogures de coco y una bandeja de Petit Suise, de fruta y verduras nada de nada, en lácteos poco más o menos la foto, de pizzas y otros alimentos de preparación rápida, ¿para qué hablar?
No me terminaba de creer las noticias de pánico entre los consumidores ante la huelga de transportistas, pero después de lo que han presenciado estos ojitos que se han de comer los gusanos, no me queda más remedio que rendirme a la evidencia. Y, lo que es peor, he experimentado en mis propias carnes lo contagioso de la histeria. Cuando menos me lo esperaba, estaba acumulando en el carrito latas de conservas y algún que otro alimento de almacenamiento que aún reposaba en las estanterÃas, para sorpresa del personal.
De esta experiencia de andar por casa, he salido con dos reflexiones. La primera, ya la resumió el gran Calderón en La Vida es Sueño:
Cuentan de un sabio que un dÃa
tan pobre y mÃsero estaba,
que sólo se sustentaba
de unas hierbas que cogÃa.
¿Habrá otro, entre sà decÃa,
más pobre y triste que yo?;
y cuando el rostro volvió
halló la respuesta, viendo
que otro sabio iba cogiendo
las hierbas que él arrojó.
Y es que, hasta en los momentos de crisis, ya sea real o inducida, somos selectivos. Por ejemplo, en embutidos no quedaba ni una mÃsera bandeja de pechuga de pavo o de jamón cocido, pero habÃa una enorme pila de bandejas de mortadela y otra de salchichón. O en la sección de pan de molde no era posible encontrar una bolsa que no fuera de la variedad sin sal o integral. De igual forma, deberÃa felicitarse Coca-Cola, y es que lo de la Zero les ha salido redondo, nunca mejor dicho. Estaban agotadas las botellas de 2 litros de Coca-Cola y Coca-Cola Zero, pero Light habÃa a espuertas.
La otra reflexión es sobre la justicia y la lógica de la huelga en sà misma. Normalmente, cuando uno decide ejercer su derecho a huelga, lo hace para presionar a su patrón con la finalidad de conseguir una mejora laboral. El público suele ser perjudicado de forma colateral, intentando minimizar estos efectos mediante el nombramiento de “servicios mÃnimos”.
Sin embargo, en esta ocasión, el problema es el del precio del petróleo, que no sólo atañe a los transportistas, sino que también se resiente en el bolsillo de todos los ciudadanos. Y, de propina, nos encontramos con que unos señores nos dejan sin suministro de vÃveres y de objetos de primera necesidad, retrasan la mensajerÃa, nos cortan las carretera, etc. ¿Esto es justicia y solidaridad o más bien egoÃsmo puro y duro?
Alberto Alvarez-Perea

4 Comments
Estamos todos locos!
Las cosas no se han hecho bien y ahora estamos recogiendo los frutos. Tan sencillo como eso. ¿Tienen huelga de transportistas en Francia?, ¿y en Italia?, ¿y en Alemania?, ¿y en Portugal?. ¿Para ellos no ha subido el precio del gasoil o qué?.
ya te lo decÃa yo…jeje Que hasta que no lo ves no lo crees y cuando lo ves se te pega la misma histeria coelctiva
Besotes Dr! Veo que has actualizado y mucho, me voy a leerte un rato
Cuando puedas, ¿me editas bien mi comentario?, que con las prisas…Jeje.
3 Trackbacks
[...] todos al super, al hiper, a las gasolineras. Todo absolutamente colapsado y la gente haciendo acopio de alimentos y combustible como si fueramos a estar incomunicados durante meses. El pánico [...]
[...] lado, empezamos a ver la locura en tiempos de huelga. Los coches hacen largas colas en gasolineras, los estantes de los supermercados se vacÃan y ha muerto un hombre atropellado en Granada. Por si fuera poco, un camionero ha resultado herido [...]
[...] que vayan a echar a 3.000 personas a la calle por culpa de esta huelga. Tiene huevos que no haya leche en los supermercados. Tiene [...]