Sed fugit interea fugit irreparabile tempus.
Virgilio
Cojo prestado el tÃtulo de un hilo de mensajes que está dando mucho que hablar últimamente en la lista de correo del Capitán Trueno. Y es que nunca me habrÃa venido mejor tener en la cabeza este latinajo que en los dÃas que estoy viviendo últimamente.
Los minutos pasan irremediablemente. Sin que nos demos cuenta, las horas se transforman en dÃas y las semanas en años. Y el mundo, en su fragilidad extrema, cambia a nuestro alrededor sin que podamos hacer nada para evitarlo.
Basta con una elección equivocada, un momento de egoÃsmo o un orgullo mal controlado por parte nuestra o de cualquiera de nuestro entorno para que todo aquello que considerábamos garantizado se venga abajo sin remedio alguno, para que las personas que queremos y por las que darÃamos la vida decidan convertirse en nuestros mayores enemigos.
“No es justo”, repetimos una y otra vez. Y, sin que sirva de precedente, tenemos razón. El mundo no es justo, y no puede serlo porque nosotros mismos no actuamos con justicia, porque los que nos rodean no están interesados más que en su propio bienestar, en intentar futilmente asegurar la inmutabilidad de su mundo, cambiante por definición.
El tiempo vuela y, con él, las posibilidades de volver atrás, de resolver el mal que hacemos a quienes nos rodean, de enmendar las injusticias que inflingimos a quienes nos quieren, a quienes darÃan la vida por nosotros aun cuando somos nosotros quienes amenazamos sus vidas. El tiempo se escapa y, con él, todo lo que una vez consideramos normal.
Llegados a este punto, a los infieles sólo les queda agachar la cabeza y resignarse, y a los creyentes rezar… o dejar de creer. Te quiero, os quiero.
Alberto Alvarez-Perea
4 Comments
Ãnimo, ya sabes mi móvil y mi correo para cualquier cosa que necesites.
No pierdas la esperanza, esto también pasará.
Albero, a veces podemos “jugar” con el tiempo. Manipular los minutos… “regresar al futuro”. No hace falta retrocer en el tiempo para arreglar los “desaguisados” que hemos podido cometer. Por cierto, ninguno somos perfectos, y todos cometemos errores (a veces graves) a los que, yo creo, no hay que darle más importancia que las que realmente tienen… bueno… ánimo tio. Sé valiente y si tienes que “desfacer algun entuerto” házlo.
También se te quiere, tÃo.
Ãnimo, a ti y a los que te quieren. Ahora no se decirte nada más tio. Un abrazo