Este post se publica, al mismo tiempo, en Blog de Bloggers de El PaÃs, donde Moonshadow es hoy la bitácora invitada.
Durante años he defendido que las mujeres son el verdadero sexo dominante, a pesar del significado tradicional de la expresión. La Madre Naturaleza, con la que tan ingrata ha sido la humanidad, ha dotado a sus hijas con una belleza negada a nosotros: gráciles curvas, menos pelo y carencia de esos apéndices superfluos que tanto afean el desnudo integral masculino. Son ellas quienes controlan el futuro de nuestra especie, y no sólo porque sus úteros constituyan nuestras primeras casas, sino porque recae bajo su responsabilidad el elegir la pareja con la que perpetuarán su estirpe, sea o no aquella con la que conviven. Por añadidura, son las encargadas de marcar los tiempos gracias al reloj biológico y al uso a conveniencia de los analgésicos.
Pero lo más importante, desde mi parcial punto de vista, es que hace siglos que vienen demostrando que su capacidad intelectual y de trabajo es mucho mayor que la de los hombres, sólo asà se explica que, sin poder esperar ninguna gratificación a cambio, una persona pueda mantener una casa decente, alimentar y educar a su prole convenientemente, atender hasta la última necesidad de su marido y, en los últimos cien años, llevar dinero a casa mediante su incorporación al mercado laboral.
No me entiendan mal, esto no se trata de una vulgar proclama sexista, estoy convencido de que a hombres y mujeres es mucho más lo que nos une que lo que nos separa y que lo moral, lo óptimo y la única opción de futuro es aprender a tratarnos de igual a igual en todos los campos de la vida. Pero es que tengo un problema: pertenezco al gremio que se puede permitir el lujo de andar en pijama, bata y zapatillas en su centro de trabajo. Soy médico.
¿Y qué tiene que ver una cosa con la otra? Pues mucho. Porque, tradicionalmente, en las profesiones sanitarias el lugar de la mujer se habÃa limitado a ejercer los importantÃsimos (no, no es una ironÃa) puestos de enfermeras y pasantes, mientras que nosotros ocupábamos el sillón de médico. Sin embargo, ahora no es que hayan cambiado las tornas, sino que las mujeres, además de trabajar como enfermeras y pasantes, también dominan el panorama médico. Y lo hacen muy profesionalmente, además.
Para que se hagan una idea, este año he ocupado una plaza de médico residente en un conocido hospital madrileño y, de los compañeros de mi servicio, somos tres varones frente a doce féminas. Una proporción de cuatro a uno, como habrá deducido cualquiera que sepa dividir. Además, la jefa es eso, jefa. No ocurre lo mismo en todas las especialidades: las cirugÃas, la urologÃa o la traumatologÃa siguen siendo feudos del sexo masculino, por motivos que escapan a mi entendimiento, pero estoy seguro de que será asà por poco tiempo.
A priori, la imparable feminización de la Medicina podrÃa parecer, como mÃnimo, interesante de cara a los facultativos que nos afeitamos por las mañanas. Entre tanta mujer, y vista la proporción, no deberÃa ser difÃcil elegir y “pillar cachoâ€, menos aun en un lugar lleno de camas. Pero la experiencia nos demuestra que no importa la razón masculino/femenino, las que deciden siempre son ellas, y los que tenemos que preguntarnos las razones que llevan a ser rechazados somos nosotros.
Para colmo, aunque cabrÃa pensar que, rodeado de mujeres, el ambiente serÃa más agradable para el hombre promedio, la realidad es que un ambiente femenino es tremendamente complejo para un varón, hasta para alguien como yo, que he crecido en entornos familiares y escolares donde predominaban las hijas de Eva. Las relaciones entre mujeres son más elaboradas que entre nosotros, a quienes nos es difÃcil llegar a entenderlas y compartirlas. Probablemente sea por pura probabilidad matemática, pero son las médicos las que tienen más roces entre sÃ. Yo creo que, permÃtanme el chiste facil, en realidad, se debe a que todas llevan la misma vestimenta (pijama verde y bata blanca) y ya saben lo mal que le siente a las mujeres eso de que se repita el modelito.
Lo que no se puede negar es que, desde que las mujeres se han hecho con la Sanidad, las historias clÃnicas, los informes, las recetas y los volantes han ganado muchos puntos en legibilidad. ¿Cuántas vidas se habrán perdido al cabo de los años por culpa de recetas mal escritas? ¿Cuántos farmaceúticos no habrán sabido qué fármaco vender a un paciente a causa de la mala caligrafÃa de un médico? Sin lugar a dudas, la informatización de la Medicina no habrÃa sido tan necesaria si siempre hubiesen sido las mujeres quienes prescribiesen con esas letras tan redondas y tan bonitas que todas han aprendido a trazar.
Comienzo a divagar, cuando lo cierto es que mi mensaje es muy simple: la Medicina es un ejemplo más de la supremacÃa del sexo femenino sobre el masculino, un reflejo de cómo el hombre se ha llevado siglos reprimiendo a sus costillas por el simple hecho de que sabÃan que ellas son mejores. La Medicina se feminiza porque nuestro mundo también se transforma en ese sentido, y no creo que esto tenga un efecto rebote, las mujeres sólo quieren la igualdad, a diferencia de los hombres. Estoy seguro de que, con ellas en el poder, esta bola azul irá mejor de lo que lo ha hecho en los últimos tres millones de años, algo que tampoco es difÃcil.
Señoras, a sus pies.
7 Comments
Si se me permite diré que OLÉ por el post. Me lo he leÃdo enterito y debo decir que divagas bien jeje. Se lo voy a enseñar a alguien que yo sé (mi hermana, la médico)para animarla un poco que utlimamente está agotada con los examenes.
Por cierto, viniendo a colación sobre el tema, en los estudios la mujer es mucho más constante que el hombre ¿o me equivoco? ¿Y eso por qué? De ahà se deduce que tengas más colegas femeninas a tu alrededor.
A pesar que es una visión simplista de la cosa, no lo veo tan mal. Entiendo que el objetivo es destacar la contribución de las damas en un mundo enfáticamente masculinizado, más allá de plantear teorÃas o propuestas novedosas sobre la realidad de los géneros… les sugiero leer “Los hombres son de marte, las mujeres son de venus” (John Gray), no porque lo crea un excelente texto sino porque nos podemos reir de otro extraño análisis del tema… un poco más “serio” que el comentado en este blog.
No sólo en la Medicina. En el Periodismo, un gremio también tradicionalmente muy masculino, las mujeres empiezan a ser mayorÃa. En todas las secciones. Aunque, como ocurre en muchas otras profesiones, todavÃa se les niega el acceso a los puestos directivos. Este oficio, casi tan viejo como el otro, tan denostado en algunos casos, y muy odiado en otros, es una labor noble, sacrificada, que exige una gran dedicación y muchas dosis de empatÃa. Espero que la masiva incorporación de la mujer al oficio contribuya a racionalizarla un poco.
Felicidades por el post.
Pues, siendo mi chico periodista, la verdad es que tengo que dar la razón a Lamia en cuanto a la mayorÃa de mujeres periodistas. Aunque en su sector, el económico, no es cierto que sean mayorÃa…
Yo, como soy de las raritas, decidà ser ingeniero (lo de ingeniera me sigue sonando fatal…) y asà empecé una carrera en proporción 14 contra 86… Seguimos siendo poquitas, pero somos, somos xDDD (y sinceramente, no me parece un triunfo tener que demostrar que eres “mejor” para ser valorada peor, y encima tener que sobrellevar las realidades de la vivencia femenina, léase, los embarazos)
Cristi: No sé yo a qué se deberá lo de la constancia, ni siquiera estoy seguro de que sea cierto. lo que sà que creo es que, como dice Revann, las mujeres están obligadas a demostrar que son, no iguales que los hombres, sino mejores, y tienen que hacerlo a diario. La mujer ha sido la gran protagonista del s. XX y lo será en el XXI, estoy seguro.
VeoInGan: Por supuesto que es simplista, no pretende ser ningún tipo de estudio, sino un simple texto en el que expresar mi admiración y mi esperanza hacia las mujeres y contar un poco mi experiencia junto a ellas en el mercado laboral.
Lamia, Revann: Yo creo que, a excepción de las ingenierÃas, las mujeres están arrasando en número en casi todas las titulaciones universitarias. Supongo que está relacionado con lo que le comentaba a Cristi de la necesidad de demostración.
Por cierto, todo un honor aparecer recomendado en eCuaderno
Genial articulo y mi felicitación, también soy médico y reseñado al igual que tu, por el PaÃs. Muy interesante blog.
Enhorabuena
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