Los clientes del bar
uno a uno se fueron marchando,
tú saliste a cerrar,
yo me dije:
“Cuidado, chaval, te estas enamorando”,
luego todo pasó
de repente, su dedo en mi espalda
dibujó un corazón
y mi mano le correspondió debajo de tu falda;
caminito al hostal
nos besamos en cada farola,
era un pueblo con mar,
yo quería dormir contigo y tú no querías dormir sola.
Joaquín Sabina, 1992
2 Comentarios
… y desnudos al anochecer nos encontró moonshadow…
jejejejejeje!
abrazos!
CANCION PERFECTA