Fantasmón

 Slimer

Un poemita infantil fruto de la inspiración momentánea de un pavoroso espectro que he conocido recientemente: 

Cuando un fantasma se enfada,
mueve mucho sus cadenas,
lanza aullidos muy groseros,
la luz se enciende y se apaga.

Se cubre con las cortinas,
para dar un sobresalto,
al primer chiquillo incauto,
que dé la vuelta a la esquina.

Cuando un fantasma se enfada,
pronto le queda patente,
al señor inteligente,
que no muerde; sólo ladra.

Alberto Alvarez-Perea

2 Comments

  1. Posted 26 de marzo de 2007 at 11:20 pm | Permalink

    Ole mi niño!!. Los fantasmas ya no están de moda.

    Viva España.

  2. Posted 27 de marzo de 2007 at 1:40 pm | Permalink

    No me gustan los fantasmas ea

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