Y el MIR pasí³

La Clase de Anatomía, Rembrandt

O mejor dicho, el examen MIR, porque todo lo demás empieza precisamente ahora. No he escrito hasta ahora porque a mi vecino se le ocurrió mover de sitio o apagar el router y he estado hasta hace un rato sin Internet.

Nuestra aventura empezó a las 14:30, cuando mis padres y yo salimos del piso en el que he estado viviendo estos meses con destino al edificio de la Facultad de Económicas, donde tenía lugar el evento. El camino estaba lleno de compañeros y cuando alcanzamos nuestro destino pudimos ver a buena parte de los alrededor de 1500 médicos que nos sometíamos ayer a la temida prueba.

Las puertas se abrieron a eso de las 15:30 y casi de seguido comenzaron a llamarnos en la puerta de cada clase. A un servidor le tocó en el aula 61, mesa 179, donde una interventora un tanto peculiar quiso obligarnos a dejar los bártulos en el exterior. Equipado con útiles de escritura, un par de kit-kats, caramelos mentos y agua, comencé el ejercicio a las 16:07. Por suerte, en esta ocasión he estado muy relajado, lo que me ha permitido abordar el examen de forma racional y estructurada, incluyendo un descanso de 10 minutos al llegar al ecuador. En total, aunque disponíamos de 5 horas, a mí me bastaron con algo más de 4, por lo que a eso de las 20:20 estaba fuera con ganas de comerme el mundo pero, antes, de dormir.

No se puede decir mucho más, es difícil valorar 260 preguntas e imposible saber qué han hecho el resto de compañeros, así que ahora hay que esperar y ver qué ocurre.

Alberto Alvarez-Perea

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