Pentalogía del desamor en arte menor

Escriba

Nunca se me ha dado especialmente bien la poesía, siempre he cultivado más la prosa, quizás porque no me requiere tanto esfuerzo y porque la inmensa mayoría de mis lecturas no riman. Sin embargo, desde hace unos años a esta parte, de vez en cuando me sorprendo a mí mismo rimando sin querer. El resultado de mis últimos intentos de escribir poemas sigue a continuación.

Bajo este título tan pedante, se agrupan cinco poesías compuestas según cinco formas métricas diferentes en las que, con mayor o menor acierto, trato el tema del desamor, mal de amores y demás sentimientos desagradables, pero muy prolíficos en lo que se refiere a las musas y a la inspiración.


Maldita la noche (sonetillo con estrambote)

Que Zeus la noche maldiga,
desaparezca Morfeo,
que a Selene ya no quiero
ceder parte de mis días.
A Apolo encomendaría
que reinase en mi cielo,
pues sólo ante él yo puedo
gobernar la mente mía.
Que, cuando duermo, los sueños,
escapan a mi control,
se desatan los deseos
que sólo inhibe la razón
y busco besos y abrazos
de quien no tiene solución.

Si no te quiero en mi vida,
¿por qué estás en mi cabeza?

Querer y no poder (espinela) 

Desde que por mi camino
tus ojos no me arrebatan,
pardas son todas mis gatas
bruno se tornó mi sino.
Rehuyo lo femenino,
renuncio a toda hombría.
Qué pobre suerte la mía,
rodeado de mujeres
que, como tú no me quieres,
yo a ellas nunca las querría. 

Tus manos no me tocan (cuartetas) 

Ya no recuerdo tu boca,
ya no siento tus caricias,
ya tus manos no me tocan,
ya tus besos no me vician.

El día que te perdí,
una vida gané a cambio,
aunque morir me sentí,
hoy sé que salí ganando.

No quiero volverte a ver,
no quiero que tú me veas,
no quiero volver a ser
en tus manos marioneta.

Cuando recuerdo el dolor
que sufrí estando a tu lado,
nada siento del amor
que me ayudó a soportarlo.

Aún recuerdo tu boca,
aún siento tus caricias,
mas tus manos no me tocan,
y tus besos no me vician.

El Ocaso (redondillas) 

Me dijiste tantas cosas,
que tomé por verdaderas,
de tu boca bagatelas,
de mi corazón señoras,

que ahora que a nuestro día,
ha llegado el triste ocaso,
no busco sino tu abrazo,
no ansío sino tu risa.

Deja, vete, no te acerques,
huye de mí, corre, vuela,
apártate de esta hoguera
que basta con una muerte.

Enclavado (sextilla) 

Que yo busco otros ojos
que se claven cual puñales
y me renueven entero.
Que yo busco otros ojos,
que un clavo con otro sale
y el tuyo ya no lo quiero.

Sé que el resultado es muy desigual, pero en conjunto no me desagrada demasiado. De cualquier forma, ustedes tenéis una vez más la palabra. Espero que os gusten. 

Alberto Alvarez-Perea 

10 Comments

  1. Yasmina
    Posted 6 de diciembre de 2006 at 10:10 am | Permalink

    Me han encantado, no se porque dices que se te daban mal porque me parecen preciosas. Yo no te puedo decir si esta bien la métrica y todas esas cosas, porque no entiendo, solo se que a la vez que la leía me han hecho recordar muchas cosas y cuando he terminado me han entrado ganas de volverlo a leer y volver a recordar.

    Me han encantado
    😳 😳

  2. Posted 6 de diciembre de 2006 at 2:19 pm | Permalink

    No están mal… aunque el aire es un poco anticuado para los tiempos modernos. Cuidado con la métrica en algunos versos, que las palabras agudas/esdrújulas a final de verso te pueden romper el ritmo. Por lo demás, un esfuerzo elogiable. Ya te he dicho muchas veces que me gustan tus letras.
    Besos,
    Revann

  3. Irene
    Posted 6 de diciembre de 2006 at 2:23 pm | Permalink

    Y a mi que todo esto me suena de haberlo leído antes… 😉

  4. Posted 6 de diciembre de 2006 at 9:44 pm | Permalink

    Yasmina: Muchas gracias, me alegro de que transmitan sentimientos, que es lo que se supone que deben hacer estas cosas.

    Revann: Ya sabes lo que aprecio tu opinión. Tienes mucha razón en lo del ritmo, hay cosas que están muy forzadas. En cuanto a lo de anticuado… prefiero llamarlo clásico ;P

    Irene: ¿Por qué será…?

  5. Posted 7 de diciembre de 2006 at 3:34 am | Permalink

    No soy precisamente amiga de regalar las orejas… pero esta vez te lo mereces. Un blog poético ¡ya! ¿Por todo esto no actualizabas? Si es así, la espera mereció la pena.

  6. Posted 7 de diciembre de 2006 at 9:29 am | Permalink

    Muchas gracias a ti también, Rosa. Para el blog poético, creo que te vas a tener que buscar a otro, que ya digo arriba que lo mío son las frases largas con muchos signos de puntuación. Lo de no actualizar se debe más bien a que últimamente me faltan las horas en el día. El MIR está ya ahí y no tengo tiempo ni para mirarme a la cara.

  7. Posted 7 de diciembre de 2006 at 11:48 am | Permalink

    Desgraciadamente es profano en la materia, sólo puedo decir si me emocionan o no: y sí. Me parecen brillantes y sentidos. Envidia me das…
    Felicidades

  8. Posted 8 de diciembre de 2006 at 7:12 pm | Permalink

    Muchísimas gracias, Chiqui. Yo tampoco entiendo mucho del tema, supongo que es cuestión del estado de humor y estas cosas salen por sí solas.

  9. Elena
    Posted 16 de diciembre de 2006 at 8:16 pm | Permalink

    “Si no te quiero en mi vida,
    ¿por qué estás en mi cabeza?”

  10. Posted 19 de abril de 2008 at 4:59 pm | Permalink

    ola solo quiero que sepan que etan mui chidos l0os poemas

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