Siente, no pienses

Érase una vez... 

Aviso: estás a punto de leer otro post raro de ésos que me ha dado por escribir últimamente. Tú verás si te merece la pena continuar 😉

Ayer estuve hablando con una amiga recuperada recientemente. Es una de esas persona con la que puedes llevarte un par de años sin tener contacto, pero que cuando reapareces en su vida y ella vuelve a intervenir en la tuya, no parece que hayan transcurrido más de 24 horas desde que hablásteis por última vez. Es una sensación muy bonita que sólo he experimentado con algunas personas a las que aprecio profundamente y en las que el tiempo me ha demostrado que puedo apoyarme en un momento dado.

Pues bien, esta chica me contaba que estaba considerando la posibilidad de retomar una antigua relación sentimental. Me puso en antecedentes y comenzó a expresar sus temores respecto al futuro. Como últimamente mi ombligo me tiene fascinado, no me veo capacitado para aconsejar sentimentalmente a nadie, pero sí que le intenté transmitir una de las lecciones más valiosas que he recibido en los últimos tiempos: el amor se siente, no se razona.

Yo con estos temas siempre uso el mismo símil: querer es como tirarse a una piscina. Si uno pretende nadar, no queda más remedio que saltar al agua. Hay dos opciones: una de ellas es subir al trampolín y tirarse de cabeza sin más, y la otra es subir al trampolín y, por el camino, ir valorando si el agua estará fría o caliente, si el nivel de cloro será muy alto, si habrá suficiente líquido o mil y un otros "ysis".

La primera opción tiene un inconveniente claro: como la piscina esté vacía te das un coscorrón del que te vas a estar acordando una buena temporada. Como ventaja está el hecho de que has saltado, y nunca podrás volver a atormentarte pensando que aquel verano no lograste bañarte, porque al menos lo intentaste, y lo más probable es que llegues a darte un buen chapuzón, aunque luego tengas que correr escalerillas para arriba con el iris blanco a causa del cloro.

En cuanto a la posibilidad de los "ysis", si uno intenta razonar la conveniencia de lanzarse al agua o no, al final se va a terminar "dando cuenta" de que los riesgos son demasiado altos y, o bien se baja del trampolín por donde mismo ha subido, o se arrepiente a mitad de salto y termina dando un barrigazo contra el agua. En efecto, en este caso se evita el chichón, pero se puede terminar con una fractura de bazo en condiciones, que es mucho peor, además se salpicará a todo el que esté cerca y siempre quedará la duda de lo bien que hubiera estado el agua si se hubiese saltado como Dios manda.

Y es que cuando en esta cultura simbolizamos la razón con el cerebro y el amor con el corazón es por algo. Son conceptos que se interrelacionan, pero independientes. Por supuesto que las neuronas necesitan que el corazón bombee sangre y que el miocardio requiere la actuación del sistema nervioso autónomo para regular su función. Pero no conviene olvidar que si cortamos las carótidas y deja de llegar sangre al cerebro, el individuo se muere, sin embargo cuando impedimos la llegada de las terminaciones nerviosas, el corazón sigue latiendo. Vamos, que para querer no es necesario saber que se hace.

Con todo este rollo lo único que pretendo es justificar el título del post: cuando quieras, limítate a sentir y olvídate de pensar. Seguro que así eres un poquito más feliz. Y, si no… ¡la culpa es tuya por creerte esta sarta de sandeces!

Alberto Alvarez-Perea 

11 Comments

  1. Yasmina
    Posted 13 de noviembre de 2006 at 11:04 am | Permalink

    ME HA GUSTADO MUCHO LO QUE DICES, PIENSO COMPLETAMENTE IGUAL, CREO QUE LO MEJOR ES DEJARSE LLEVAR POR EL CORAZÓN Y SI SALE MAL, PUES… MUCHAS COSAS QUE HAS APRENDIDO PARA LA PRÓXIMA VEZ. TAMBIÉN TIENE OTRA VENTAJA Y ES QUE SI NO VIVES EXPERIENCIAS MALAS NUNCA LLEGARÁS A VALORAR A UNA PAREJA QUE SEA BUENA. 😳 😳 😳

  2. Posted 13 de noviembre de 2006 at 11:47 am | Permalink

    ¡Vivan los piscinazos!

  3. Posted 13 de noviembre de 2006 at 12:48 pm | Permalink

    Hace mucho tiempo que decidi que la razon predominara en mis relaciones sentimentales, por definicion estan en contradiccion razon-sentimiento. En conclusion consegui tres años de escarceos, diversion, morbo y cero de sufrimiento. Pero tambien cero de amor, no me enamore de nadie al que bese pues antes de minimamente sentir algo salia corriendo como alma que lleva el diablo.. pero un dia me levanté y me di cuenta que me habia enamorado de uno de esos escarceos y desde ese momento, aun totalmente racional y sabiendo que todo estaba lleno de “ysis” me he alejado de ese amor. Porque podemos decidir si tirarnos a la piscina o no, pero no podemos evitar acabar de pie sobre ese trampolin sin saber como hemos llegado hasta alli. Descalzos y sintiendo que ese tablón es la cama de un faquir

  4. leandro
    Posted 13 de noviembre de 2006 at 3:12 pm | Permalink

    El corazón tiene razones que ni la misma razón entiende.
    Otra cosa que te puede pasar es que tengas que salir de la piscina porque el agua esté fría y tras mucho tiempo te sigas sintiendo húmedo.

  5. Posted 13 de noviembre de 2006 at 3:12 pm | Permalink

    “Mejor perderse que nunca embarcar”, eso decía la canción y cuanta razón llevaba.

  6. Irene
    Posted 13 de noviembre de 2006 at 4:52 pm | Permalink

    Y a mi que esto de la piscina me suena de haberlo oído recientemente… :roll: 😛

    Pues qué quieres que te diga… es posible que lleves razón, pero vamos, que esto viene a ser como eso que dijo Pablo de si merece o no merece la pena enamorarse… A día de hoy no sé si merece o no merece la pena enamorarse o si merece o no merece la pena tirarse a la piscina…

    ¿Sabes qué te digo?. ¡Qué vivan los no-esposos y no-esposas!. Te ahorras tirarte a la piscina y te ahorras pensar por el camino todos los “ysis”. Total, pa que ¿no?. ¡Hala! todos a echarse no-novios y no-novias… que es lo mejor jajajaja 😉

    Un besote fuerte pa mi no-esposo

    PD: A mi lo que no me queda mu claro es quién se tira a la piscina aquí, ¿tu amiga?¿tú?¿los dos de la manita? jajajaja :mrgreen: (mucho cuidao, te dejo que tengas esposa, pero otra no-esposa no ¿eh?)

  7. Posted 13 de noviembre de 2006 at 8:12 pm | Permalink

    Es muy difícil embarcarse sin mirar la barca en la que te montas. Igual en un principio la ves barquita, pero una vez que has decidido montarte, se empiezan a compartir remos, a compartir solecito, a compartir la cña de pescar y se empieza a poner mas eslora, mas a estribor, más a babor según comvenga y puede convertirse en un verdadero trasatlántico. Es ahí cuando empieza el crucero. Es ahí cuando te olvidas de ponerte el chaleco salvavidas y que sea lo que dios quiera. Lo demás viene después. Si se pierde el timón, estamos jodíos. Lo malo es que nunca se nos dan las instrucciones del timón ni del barco.
    Si se naufraga o no es algo que nunca sabe hasta que no lo has probado. De todos los barcos se aprende algo importante.
    Un besote 😉

  8. Posted 13 de noviembre de 2006 at 8:13 pm | Permalink

    Perdón, hoy me siento tan felíz que se m han olvidao algunas letritas por ahi o las he puesto demás jiji

  9. Posted 14 de noviembre de 2006 at 11:49 am | Permalink

    Yasmina: una cosa es intentar no darle demasiadas vueltas al coco y otra muy diferente es ir dándose chapuzones en todas las piscinas del vecindario, mi idea no era esa. Uno debe discriminar en cuál merece la pena zambullirse y en cuál no.

    Utsuku: pues sí, tienes mucha razón. A veces el sonambulismo es un problema 😉

    Leandro: efectivamente, los humanos somos mucho más complejos que todo esto. En el fondo, el símil no deja de ser una reducción al absurdo aplicable en un momento muy concreto. Una vez que uno está en el agua puede haber hasta bellacos que nos suelten pirañas. Un abrazo muy fuerte.

    Irene: las no-relaciones no dejan de ser un juego, hay un mundo mucho más bonito en la esfera de las sí-relaciones. Fíjate lo que dice Luisma. En cuanto a la que salta es ella, por supuesto. Yo estoy tomando el sol a ver si me seco 😉

    Cristi: nadie dijo que fuera fácil. La pregunta es ¿merece la pena el esfuerzo? Como tú dices, de todo se aprende algo, aunque el crucero sea para hacer cabotaje.

    En definitiva, me uno al grito de Rosa: ¡Vivan los piscinazos!

  10. Posted 16 de noviembre de 2006 at 11:00 pm | Permalink

    Qué curioso, a mí me ha pasado lo mismo que a ti ❗ Yo también he reencontrado hace unos días a una amiga a la que hacía muchos años que no veía y he tenido la misma sensación que describes, de que no hubiera pasado el tiempo.

    Por lo demás, estoy bastante de acuerdo con las reflexiones de Utsuku.

  11. aaaa
    Posted 28 de noviembre de 2009 at 4:41 am | Permalink

    el amor se siente, no se razona.!!!!!!!! muy bien dicho se lo dedico a mi novia qe siempre piensa mucho i me hace la vida imposible :( muy trsite

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