El derecho a matar

Sadam Husein 

Como ya sabréis, hoy se ha hecho pública la sentencia que condena al antiguo jefe de estado de Iraq, impuesto y depuesto por los Estados Unidos, a morir en la horca. No pretendo justificar los crímenes cometidos por Husein durante su mandato, que fueron muchos, empezando por el recorte de las libertades y terminando por la siega de vidas de forma sistemática. Pero, a pesar de esto, creo que la condena a Sadam es profundamente injusta.

Es injusta como lo es cualquier aplicación de la pena de muerte. Es injusta como lo era la ley del Talión, como cualquier aplicación de la palabra justicia para significar ojo por ojo y diente por diente. Nadie tiene derecho a arrebatarle la vida a otra persona, y mucho menos amparándose en las volubles leyes de los hombres.

Ante este caso concreto, me planteo un dilema ético y moral importante. Los defensores de la pena de muerte se excusan asegurando que el Estado tiene derecho a usar todas sus armas para defender el bien común, para proteger a los más débiles, y ven con naturalidad que los jueces puedan matar de forma impune, pero que un ciudadano de a pie no tenga ese derecho. Es más, en un país donde la bárbara costumbre esté vigente, por ejecutar la misma acción que un magistrado, léase arrebatar la vida a un ser humano, una persona cualquiera podría perder la vida "en justicia", mientras que un hombre de leyes percibiría su sueldo normalmente.

No voy a entrar en la irreversibilidad de la pena, en la negación de uno de los derechos fundamentales del ser humano, que es el de poder rectificar y arrepentirse de sus errores, simplemente voy a abordar la pena de muerte desde la misma óptica que utilizo para expresar mis reparos ante la legalización de la eutanasia: dar a una persona, por muy preparada que esté, la potestad de quitar la vida sin castigo es acercarse a una pendiente deslizante muy peligrosa, al igual que lo fue marcar a los judíos con la estrella de David o pretender instaurar un "carné por puntos de catalanidad". Cuando algo es éticamente reprobable, no hay excusas que valgan: matar está mal, y punto.

Pero, como decía al inicio del tercer párrafo, este caso particular tiene unas connotaciones muy particulares. Estamos aplicando la pena de muerte a un señor responsable de las ejecuciones de miles de personas, de tortura, de ensañamiento, de violaciones físicas y mentales… culpable de lo que se suelen llamar crímenes contra la humanidad. Pero lo cierto es que todo eso lo hizo amparándose en la legalidad vigente, él tenía la potestad de hacer todo eso y más, puesto que el régimen político le daba poderes ilimitados, y sus fechorías iban conducidas a proteger el estado que gobernaba la comunidad iraquí.

Y ahí es donde llega la pregunta del millón: ¿qué fuerza moral tiene un verdugo para quitar la vida a otro colega por el simple hecho de haber realizado "su trabajo"? ¿Es que las leyes, una vez derrocadas, pierden legitimidad? ¿Qué diferencia hay entre un estado dictatorial impuesto por potencias extranjeras y un estado democrático impuesto por potencias extranjeras? Y, sobre todo, ¿tienen las víctimas derecho a juzgar al criminal?

Desde mi punto de vista, el asesinato de Sadam Husein es una muestra más de lo absurdo de la arcaica y retrógrada pena de muerte, una prueba más del sinsentido que supone ampararse bajo el bien mayor para cometer un mal, una razón más para meditar acerca de la conveniencia de destituir el castigo capital en aquellos países en los que aún persiste.

En casos como éste, la pena de muerte se muestra como una razón para morir de pena. 

Alberto Alvarez-Perea

13 Comments

  1. jmponcela
    Posted 5 de noviembre de 2006 at 2:30 pm | Permalink

    En un Occidente progresista que está a favor de la eutanasia activa o del aborto libre, es hipócrita y moralmente contradictorio estar en contra de la pena de muerte. En los tres casos, el Estado determina si un ser humano tiene derecho a seguir vivo o no.

    Es una vieja historia.

  2. Posted 5 de noviembre de 2006 at 7:04 pm | Permalink

    Totalmente de acuerdo con el post.

    jmponcela: de los tres casos que citas sólo en la pena de muerte es el Estado el que decide. En los otros dos deja libertad para decidir, que es muy diferente. Supongo que notarás la diferencia entre obligar y permitir.

  3. Dreidel
    Posted 5 de noviembre de 2006 at 7:27 pm | Permalink

    Totalmente de acuerdo con la opinión expresada aquí.

  4. jmponcela
    Posted 5 de noviembre de 2006 at 8:56 pm | Permalink

    A otro con ese cuento. Tampoco al reo condenado lo mata el Estado, sino un verdugo. En los tres casos el Estado deja de considerar la vida un bien absoluto y consiente el asesinato.

    Y si ya hay dos excepciones… ¿por qué no tres? Total si podemos asesinar a los enfermos, los viejos, los tullidos y los niños… por qué no matar tambien a los criminales.

  5. Posted 5 de noviembre de 2006 at 11:50 pm | Permalink

    Jmponcela: como te ha dicho el Brujo, no es lo mismo permitir que imponer. Y, de todas formas, creo que la eutanasia aún no es legal en España (y no lo es en muchos países donde sí se acepta la pena de muerte), así que tus argumentos, a pesar de la violencia que traslucen tus palabras, no me parecen válidos.

  6. Posted 6 de noviembre de 2006 at 8:47 am | Permalink

    Suscribo practicamente todo el post. La pena de muerte es una salvajada, se aplique a quien se aplique.

  7. Adolfo
    Posted 10 de noviembre de 2006 at 4:16 pm | Permalink

    “Nadie tiene derecho a arrebatarle la vida a otra persona, y mucho menos amparándose en las volubles leyes de los hombres”.
    Mejor dicho no puede estar. Sobre todo porque las leyes reflejan una posicion, particular, que puede ser la del gobernante de turno, del sistema politico de turno, o de una concepcion moral, entre otras cosas. Ademas: Que se logra?. Es una salvajada porque satisface los instinstos mas primitivos de la especie humana.
    No tiene desperdicio el post.

  8. Yasmina
    Posted 13 de noviembre de 2006 at 11:12 am | Permalink

    yo no estoy de acuerdo con la pena de muerte, no por todo lo que se está diciendo de quién tiene derecho a elegir o quién no tiene derecho, porque una persona que hace tanto mal me da igual que se le trate como a un perro. Lo único que creo que esa persona tiene que sufrir y con la pena de muerte acabaría su sufrimiento, creo que lo mejor es hacerle daño y daño pero dejarle con vida, para que vea como se va degradando. A mi lo único que me consuela en estos casos es que la persona sufra, como la familia de las personas a la que el mató. 👿 👿

  9. Posted 13 de noviembre de 2006 at 10:47 pm | Permalink

    Sólo quería dejar constancia de que estoy totalmente de acuerdo con todo lo señalado en el post. Cuando se supo la condena (que casualmente coincidió con las correspondientes elecciones en EEUU, mira que cosas) vi aplaudir la condena a más de un político perteneciente a países donde la pena de muerte no está permitida, lo cual además de incoherente me produce una horrible sensación de retroceso y de injusticia, así como de inseguridad.
    La frase que Adolfo ha subrayado es la esencia del post y es, sin duda alguna, la que mejor explica mi posicionamiento con respecto a la pena de muerte. Dicen que la historia la escriben los ganadores, doy fe de ello como historiadora; parece que la (in)justicia también está en manos de los vencedores…

  10. Posted 18 de noviembre de 2006 at 1:33 am | Permalink

    👿
    La pena de muerte es la forma más extrema de pena cruel, inhumana o degradante.
    La pena de muerte constituye una violación del derecho a la vida.
    No estaría de acuerdo ni aún si el ajusticiado fuera el mayor asesino y ladrón de nuestra historia: Pinochet

  11. Carlos Arango
    Posted 20 de noviembre de 2006 at 5:07 pm | Permalink

    Hola
    De acuerdo con el articulo, y con las volubles leyes de los estados y de los hombres tocaria, ya que se aplaude la “justicia” del vencedor, si a Saddan lo ejecutaran por matar a 180 personas para defender sus ideas politicas, cuantas veces tocaria “ajusticiar” a Bush por la masacre del pueblo Iraqui.
    Carlos

  12. loboaustral
    Posted 30 de diciembre de 2006 at 7:11 pm | Permalink

    Dejen de escribir tonterias Bien muerto esta ese Asesino de Sadam , hay un dicho muy sabio que dice muerto el perro se acabo la rabia

  13. democratasembusteros
    Posted 31 de diciembre de 2006 at 1:19 pm | Permalink

    Como se ve este es el oscuro rostro de la democracia, una dictadura más encubierta con visos de libertad, lo cual es ficticio, es una patraña encubierta por políticos mentirosos, especuladores, prepotentes, asesinos, corruptos y estafadores que demuestran un gran cinismo y sangre fría. Se rien en definitiva de nosotros y hacen lo que quieren de nosotros…hasta cuando se lo vamos a seguir consintiendo, o es que acaso estamos tan acomodados a nuestro sillón junto al televisor que todo ya nos da igual ?….responderos a todas estas y otras cuestiones…no se verdaderamente hacia que destino caminamos…no tenenmos norte

    ❓ ❓ ❓ ❓ ❓ ❓ ❓ ❓ ❓ ❓

3 Trackbacks

  1. […] Esta semana el tema ha sido la condena a muerte dictada contra Saddam Hussein, y he propuesto la historia de Moonshadow: El derecho a matar que puede verse extractada en The right to kill y Le droit de tuer. […]

  2. […] Sigue leyendo el artículo de Moonshadow, seleccionado por José Luis Orihuela para el The Blog View of the World, una iniciativa de Reporteros Sin Fronteras que cada semana recopila y traduce posts de todo el mundo acerca de un tema determinado. […]

  3. By Cuéntamelo » Blogs del mundo on 26 de enero de 2007 at 7:27 am

    […] De forma paralela a la puesta en marcha de los blogs de Reporteros Sin Fronteras (RSF) con motivo de la campaña 24 Horas contra la Cibercensura (que acaba de celebrarse), la ONG ha lanzado una plataforma denominada The Blog View of the World, que elegirá semanalmente posts de distintos países en los que se defienda la libertad de expresión y otros derechos fundamentales. José Luis Orihuela forma parte de la comisión seleccionadora y él mismo nos presenta los dos posts españoles escogidos hasta el momento: ‘Kim ya tiene su bomba‘ (inglés-francés), de Guerra Eterna, y ‘El derecho a matar‘ (inglés-francés), de Moonshadow. […]

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