Poemastro

Cómo reconocer que no puedo darte lo que me pides,
que mis manos sólo ofrecen mucho más que eso,
pero que ya no puedo ir yo a llevártelo.
No.
No es que te odie, que te odio,
no es que te ame, que te amo,
es que ya no tengo fuerzas para dártelo,
es que se me han agotado los recursos, las excusas y los porqués.

Sólo tú podrías venir a buscarlo,
y sé que no lo harás,
probablemente no sea justo que lo hagas,
posiblemente sea mejor que no vengas.

Pero una parte de mí sigue esperándote sin saber la razón.

Alberto Alvarez-Perea 

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