Ítaca

Cuando partas hacia Ítaca
pide que tu camino sea largo
y rico en aventuras y conocimiento.
A Lestrigones, Cíclopes
y furioso Poseidón no temas,
en tu camino no los encontrarás
mientras en alto mantengas tu pensamiento,
mientras una extraña sensación
invada tu espíritu y tu cuerpo.
A Lestrigones, Cíclopes
y fiero Poseidón no encontrarás
si no los llevas en tu alma,
si no es tu alma que ante ti los pone.

Pide que tu camino sea largo.
Que muchas mañanas de verano hayan en tu ruta
cuando con placer, con alegría
arribes a puertos nunca vistos.
Detente en los mercados fenicios
para comprar finos objetos:
madreperla y coral, ámbar y ébano,
sensuales perfumes, -tantos como puedas-
y visita numerosas ciudades egipcias
para aprender de sus sabios.
Lleva a Ítaca siempre en tu pensamiento,
llegar a ella es tu destino.
No apresures el viaje,
mejor que dure muchos años
y viejo seas cuando a ella llegues,
rico con lo que has ganado en el camino
sin esperar que Itaca te recompense.

A Ítaca debes el maravilloso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino
y ahora nada tiene para ofrecerte.
Si pobre la encuentras, Itaca no te engañó.
Hoy que eres sabio, y en experiencias rico,
comprendes qué significan las Ítacas.

Konstantinos Kavafis. Gracias por el apunte, Carlos.

6 Comments

  1. Posted 3 de octubre de 2006 at 12:54 pm | Permalink

    Vaya, has ido a dar con mi poema favorito… Aunque esta traducción no es de las mejores. Saludinos :-)

  2. Posted 3 de octubre de 2006 at 4:04 pm | Permalink

    Yo no lo conocí hasta hace unos días y me ha parecido precioso, por eso lo he publicado. Me has dejado intrigado con lo de la traducción, a ver si me dices dónde puedo encontrar alguna en condiciones :)

  3. Posted 3 de octubre de 2006 at 7:46 pm | Permalink

    Tendría que rebuscarla. Este poema me lo dedicó mi profesor de filosofía cuando terminé COU (al pobre le di un disgusto cuando le dije que iba a estudiar ingeniería) y la traducción era más musical, pero tengo que ver si la encuentro.
    Por cierto que una versión muy bonita es la del catalán Lluis Llach. Escúchala si puedes (aunque está en catalán se entiende bastante bien) :-)

  4. Posted 3 de octubre de 2006 at 11:18 pm | Permalink

    Con el humor de Krahe, otra visión del Ulises. Saludos!

    Yo, como Ulises, he sido
    de Penélope el marido,
    y me alejé de esa joya
    por unirme a Agamenón,
    que iba a la guerra de Troya,
    me pedía el cuerpo acción.
    Y tuve acción, tuve guerra,
    ríos de sangre por tierra,
    y, entre hecatombes y vino,
    Aquiles, casi divino.
    Y el mejor de mis engaños:
    un caballo de madera.
    Y Aquiles que desepera
    y muere. Fueron diez años.
    Y me volví para casa,
    pues de Ítaca el rumbo,
    y ya sabéis lo que pasa,
    dando un tumbo y otro tumbo.
    Y, ¿qué queréis que uno haga
    si al primer tumbo me tumbo
    en el lecho de una maga?
    Baste deciros que tanto
    de Calipso fue el encanto
    que me acosté en aquel lecho
    un par de años, quizá tres,
    y siempre estaba desecho.
    Pero el tiempo es como es.
    Y rompe el encanto un día,
    y sigues tu travesía,
    resistes a duras penas
    cánticos de las sirenas,
    y visitas el infierno,
    donde Aquiles y tu madre,
    aunque Cerbero les ladre,
    tienen frío y es eterno.
    Y otra vez de vuelta a casa,
    otra vez de Ítaca al rumbo,
    y ya sabéis lo que pasa:
    doy un tumbo y otro tumbo
    y, otra vez mi suerte aciaga,
    y, esta vez casi sucumbo
    en el lecho de otra maga.
    Circe de turbio recuerdo
    me quería para cerdo.
    Lo fueron mis camaradas,
    a mí me salvó algún dios.
    Y le afeé sus cerdadas:
    que te zurzan, Circe, adiós.
    Y, al mar, me dicta mi instinto,
    al mar, que es un laberinto.
    Y sopla un viento contrario
    y doy con un sanguinario
    cíclope vil, Polifemo.
    Aunque me tuvo a su antojo
    era un borracho y un memo.
    Le clavé un palo en el ojo.
    Nadie, gritaba, me ciega,
    Nadie, gritaba acusica.
    Con Poseidón no se juega
    y naufrago hacia Nausica,
    linda princesa feacia,
    a quién traté en plan colega
    con extrema diplomacia.
    Y me alojé en el palacio
    de su padre, el rey feacio,
    y me contaron mi historia
    sin saber que yo era yo,
    y en un momento de euforia
    mi gloria me descubrió:
    Señores, sí, soy Ulises,
    vuelvo de muchos países,
    debo seguir navegando,
    Ítaca me está esperando.
    Me ofrecieron un navío
    y remeros, los mejores.
    Y zarpé hacia mis amores,
    mi Penélope y el crío.
    Ítaca al fin, veinte años,
    Ítaca al fin, no son nada,
    unos cuantos desengaños
    y es el mar agua pasada.
    Me disfracé de mendigo:
    vi a Penélope casada
    con un antiguo enemigo.
    Y ahora soy un ex marido,
    un ex padre, y he sabido
    que guardó un tiempo mi ausencia
    bordando que era un primor,
    que se agotó su paciencia,
    que rompió su bastidor.
    En uno de sus repentes
    y a uno de los pretendientes
    parece ser que le dijo:
    padre serás de mi hijo
    y tendremos otros varios,
    Ulises, si es que regresa,
    se llevará un sorpresa,
    me lo dictan mis ovarios.
    Y ahora, perdido mi rumbo,
    ahora voy adonde sea,
    un tumbo doy y otro tumbo
    y prosigo mi Odisea
    en otras tristes canciones.
    Sólo Hermes y Atenea
    comparten mis libaciones.

  5. Posted 4 de octubre de 2006 at 8:34 am | Permalink

    Siempre me maravilló ese poema, toda una filosofía de la vida.

    Gracias por recordarlo!

  6. Posted 25 de junio de 2013 at 7:45 pm | Permalink

    It’s really a cool and helpful piece of info. I’m satisfied that you shared this useful
    information with us. Please stay us up to date like this.

    Thanks for sharing.

Post a Comment

Your email is never shared. Required fields are marked *

*
*