Buffy Cazavampiros IV

Scooby pandilla 4

Siguiendo con la serie estrella de Joss Whedon, llegamos a la cuarta temporada. En esta ocasión, toca un período de transición, un puente entre la antigua Scoobypandilla y la que está por venir, un cabo que sujeta a la Buffy de las primeras temporadas, simpática, graciosa y despreocupada, con la oscura y atormentada que vivirá los tres años siguientes.

La llegada de Buffy y Willow a la universidad marca un nuevo comienzo para ellos, la entrada en un nuevo mundo, más amplio y misterioso, en el que Xander sabrá encontrar su hueco, no sin trabajo, y al que los personajes tendrán que adaptarse con gran esfuerzo por su parte.

El romance vuelve a tener una gran importancia en la entrega que nos ocupa. Por un lado, con la relación entre Buffy y Riley, que pasa por sus mejores momentos, y que dará lugar a la trama principal de este segmento de la serie. El contra punto cómico corre de mano de Xander y la inestimable Anya, el demonio invocado por Cordelia, ya desposeída de sus poderes.

Pero si hay alguien que sufre en sus carnes los caprichos de Cupido, ésa es Willow. Su paulatino alejamiento de Oz culminará con el abandono de éste, que parte en busca del existencialismo canino. Este doloroso episodio propiciará la entrada en escena de uno de los personajes más carismáticos de la serie: Tara. Aunque en un principio no pareció más que una excusa para introducir la homosexualidad en el Buffyverso, Joss y sus guionistas supieron convertirla en una pieza clave en las dos siguientes temporadas, que analizaré en el próximo post de Buffy.

En cuanto a la trama de esta entrega en sí, es en mi opinión la más floja de la serie, junto con la de la sexta. Digamos que lo único que le agradezco a La Iniciativa es el chip que le colocaron al bueno de Spike, ya que sin las historias de este antivampiro, las futuras aventuras de Buffy se hubieran visto mucho peores.

La cuarta temporada, pues, va de adaptación: los chicos al mundo adulto, Giles a la vida normal, y los espectadores a los tiempos difíciles que están por llegar. Como siempre, aparte de la historia general de la serie, Whedon nos obsequia con pequeñas joyas de la pequeña pantalla en forma de capítulos singulares. En ese sentido, destacaría "Fear, Itself", "Beer bad", "Something Blue", "Hush" y, por supuesto, "Restless".

Alberto Alvarez-Perea 

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