The Money Series

The Money Series 

Anthony White es un pintor australiano, broker de bolsa retirado, que en 2004 tuvo una idea genial: The Money Series. ¿En qué consiste? Pues muy sencillo: son lienzos de 12×12 pulgadas (unos 30 centímetros) en los que pinta al óleo cantidades monetarias y las vende precisamente por el precio que refleja la obra, incluyendo gastos de envío. Comenzó con dólares australianos, luego llegaron los dólares americanos, según avanzaba la popularidad se sumaron las libras esterlinas y, finalmente, comenzó la serie de euros.

Todos ellos comenzaron por la unidad ($AU1, $US1, £1, €1) y han ido incrementando su valor de uno en uno. Hasta que no se vende la última obra, Anthony no pinta la siguiente, y de esta forma ha alcanzado ya los valores de $AU137, $US72, £64 y €35.

Es curioso que, detrás de esa web que parece trasladarnos a 1996, se esconde una idea de lo más web2.0, de lo más colaborativa y popular. No se trata sólo de una iniciativa de gran valor artístico, que lo es, nada más hay que ver las galerías, sino del germen de una idea que luego popularizaron sitios como The Million Dollar Homepage: facilitar el acceso vía Internet a algo que hasta ahora estaba reservado a personas con un alto poder adquisitivo, en este caso el arte, y en los anteriores publicidad en una web popular, y de paso hacerse con beneficios económicos. No me negaréis que, además, la oferta de Anthony White no es mucho más interesante y enriquecedora que la del millón de dólares.

Soy un gran admirador del arte pop. Me encantan Warhol, Lichtenstein o De Felipe. Siempre que veo sus obras me invade una verde envidia al saber que nunca seré poseedor de ellas, que nunca podré coronar mi WC con una lata de sopa Campbell. Así que, mientras que Anthony no se convierte en una figura reconocida, he decidido que me voy a comprar una de sus Money Series. He reservado el €60, que me parece un número bonito y que, además, coincide con las 10.000 pesetas de antes. No sé lo que tardará en llegar a mi cifra, pero estoy muy ilusionado con mi decisión.

¿Y tú te animas? 

Alberto Alvarez-Perea 

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