Superman Returns en 3D

Superman Returns 

¿Es un pájaro? ¿Es un avión? No, es Supermán, y ha vuelto. El alter ego de Clark Kent no es un superhéroe, es el superhéroe, un icono del la tinta y el papel, pero también del celuloide, y es por eso por lo que me tuve que plantar en el cine el mismo día del estreno a ver su nueva aventura cinematográfica. Además, curiosamente, el estar en Oviedo me ha permitido ver la película en una de las tres salas IMAX que la proyectan en España en su versión 3D, un atractivo más que no estaba dispuesto a esperar para disfrutar.

Nunca he sido un ávido lector de Supermán, es uno de los títulos que he consumido siempre en pequeñas dosis. Obras como Supermán para todas las estaciones de Loeb/Sale, Paz en la Tierra, de Ross/Dini o la famosísima Muerte de Supermán a manos de Doomsday están entre esos momentos inolvidables de mi memoria como lector de tebeos, pero me he mantenido al margen de crisis en tierras que tienden a infinito, supermanes a lo largo de la historia, trajes eléctricos y de encarnaciones de diversos colores. Para mí el héroe de Metrópolis siempre ha sido de carne y hueso con la cara del malogrado Christopher Reeves. Quizás por eso temía tanto como ansiaba la llegada del nuevo filme del personaje, pero probablemente esta situación tan particular es la que me ha permitido disfrutar de la película más que a la mayoría de los pobladores de Tebelogs.

Y vaya si la he disfrutado. Desde los créditos del principio, con la inolvidable fanfarria de Williams, que me transportaron a la primera vez que vi la primera entrega de la saga en televisión, hasta el aplauso del público. Me embargó la emoción cuando vuela por primera vez, me sentí un privilegiado cuando le vimos usar los rayos X, disfruté con el vuelo de Lois Lane, y no me importó nada que la supuesta sorpresa final fuera evidente desde el primer fotograma, porque estaba más pendiente de los sentimientos de los personajes que de sacar faltas.

Puede ser cierto que adolece cierta falta de originalidad en el planteamiento de la película, muy similar a ratos a la de Supermán: La Película, que al final el guión flaquea un poco. Y no, a mí tampoco me gusta Kate Bosworth como Lois. Pero Brando Routh lo borda, se pone casi al nivel de Reeves, y Bryan Singer sabe despertar la emoción en los nuevos espectadores, pero también en los que ya conocemos las aventuras anteriores, a los que muchos simplemente hubiera satisfecho su apetito nostálgico. Me encanta el planteamiento estético, esa mezcla de elementos que convierte los escenarios en atemporales, me han parecido un acierto la banda sonora y el acertado uso de efectos especiales y me he reído de lo lindo con los golpes de humor y los homenajes a ilustraciones clásicas.

En cuanto a la versión 3D, según he leído en La Nueva España (en un artículo para el que me echaron una foto al salir en el cine, pero que finalmente ocupó otro), sólo se proyecta en Oviedo, Bilbao y Málaga, por lo que va a ser difícil verla para la mayoría. Pero si tenéis la oportunidad, no la perdáis, merece la pena pagar un poco más. Son 20 minutos en los que hay que ponerse las gafas, si no me equivoco, el flashback de Kent, el avión, el salvamento del barco y el regreso a Metropolis. No es nada espectacular, pero sí una curiosidad muy friqui que yo nunca había experimentado.

Finalmente, como decía Iván, reivindico mi derecho a disfrutar de una película como Superman Returns como un niño, olvidándome de detalles e incongruencias. A fin de cuentas, estoy viendo a un tipo que vuela y que lleva los calzoncillos con fuera sujetos con un cinturón, y si acepto eso me lo puedo creer todo :)

El otro día salí del cine con ganas de volar, como aquellos niños que se estrellaban contra el suelo con un paño atado al cuello, sólo que con veinte años más. Superman Returns ha hecho aflorar en mí sentimientos que creía olvidados. ¿No es eso lo que uno debe esperar del cine?

IMDb: Superman Returns (2006)

Alberto Alvarez-Perea 

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