Los mejores cómics: La evolución de la sunday hacia las tiras diarias

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Entre los varios cientos de miles de comic-strips producidas desde su creación hace ahora un siglo en los periódicos norteamericanos, se ha originado una ingente cantidad de obras de una calidad incomparable, tanto en su concepción como en lo formal. A modo de ejemplo, véanse estas dos tiras de la serie Cap Stubbs, aparecidas en los días intermedios de noviembre de 1918, cargadas de movimiento y de la calidad gráfica de una autora como Edwina Dumm.

Por aquel entonces, en los años en que el siglo XX gesta sus albores, los cómics, indiferentes a movimientos estéticos que le eran ajenos, bullían con sus características propias y su individualidad manifiesta tras su consolidación en los suplementos a color de los periódicos norteamericanos.

Una de las evidencias de su creciente asentamiento en las preferencias del público se había hecho patente en una dimensión ajena a su propio medio de expresión. Al igual que había ocurrido en Inglaterra en la década de los setenta del siglo precedente con Ally Sloper, ciertos personajes como The Yellow Kid o Buster Brown habían generado un mercado paralelo consistente en ceder su popular imagen para incentivar las ventas de productos comerciales variados como una línea de ropa infantil, galletas y otros alimentos que estuviesen en las preferencias de los niños. Además, se reproduce la imagen bidimensional de alguno de ellos en muñecos de todo tipo, se vuelven a publicar sus obras de manera monográfica en álbumes de tapa dura que recogen sus reimpresiones a color o saltan a las tablas de los teatros algunos de los más populares como Little Nemo, con lo que se convierten así en protagonistas de fastuosos musicales que recorrieron el país de costa a costa.

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Uno de los muchos dibujos que realizó Winsor McCay para promocionar la asistencia del público a uno de los teatros locales en los que se exhibía la opereta basada en su creación Little Nemo durante la gira de la compañía por diversos estados tras su cierre en Broadway.

Por simple evolución natural, el éxito del medio da paso a nuevos planteamientos que lo mantengan en una línea ascendente en el favor del público. Si los cómics estaban condicionados por su servidumbre lúdica reducida al ámbito temporal del ocio del domingo, su expansión es un hecho cuando se intenta su traslación al resto de los días de la semana. Sin embargo, por una simple cuestión económica, en los días laborables no es rentable añadir color a las historietas, por lo que las que se comienzan a introducir a diario en páginas y en espacios concretos del periódico son realizadas únicamente en blanco y negro tras unos primeros y breves intentos en los que el cromatismo trata de seguir la tónica ya asentada, pero, esta inercia no cuaja.

Entre otros muchos autores, Geo McManus dibuja una serie denominada The Newlyweds, una parejita de recién casados a los que el destino premia o castiga con la llegada de un bebé y Winsor McCay realiza otras como Midsummer day dreams, It was only a dreamers o Dreams of a rarebit fiend, conocida ya por los lectores de esta serie. Su contenido y estructura difieren poco, o tal vez se debiera decir que nada, de lo que se realiza en el domingo. Sin embargo, entre semana, el norteamericano medio, inmerso en un concepto calvinista del trabajo, tiene poco tiempo para pararse a leer cómics de la misma manera que lo hace en la paz que le proporciona el descanso dominical.

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Balmy Benny, de Gene Ahern, también combate en 1917, como otros muchos de sus compatriotas, en los frentes estabilizados de una Europa que está inmersa en un conflicto de proporciones universales. Las tiras diarias reflejaron esa particularidad histórica o cotidiana, según se mire, desde la perspectiva del humor. 

Por ello, tras una serie de intentos que no se apartan demasiado de lo que se sigue haciendo en los suplementos a color, los cómics de la prensa diaria se van amoldando, mediante su selección natural debida al éxito o al fracaso de determinadas fórmulas, a las peculiaridades que condicionan a un lector que primordialmente es, ante todo, un trabajador sin demasiado tiempo para el relax, salvo en el breve tiempo en el que lee el periódico parcialmente desplegado debido al hacinamiento del metro, el tranvía, el tren de cercanías o el autobús mientras se dirige a la fábrica o la oficina o permanece en casa a la vuelta del trabajo en los momentos que anteceden o suceden a la cena antes de ir a la cama.

Los cómics, así, se vuelven concisos, ya que se limitan a textos de una lectura rapidísima y se dibujan con una grafía casi espartana porque no hay tiempo para la contemplación relajada por parte del lector ni para virtuosismos minuciosos con respecto al creador que debe terminar un gag para comenzar a toda prisa el que aparecerá al día siguiente.

Las series que van salvándose de la criba de la desaparición se van acondicionando y reduciendo a un formato exiguo consistente en una sucesión de tres, cuatro o cinco viñetas en las que se resuelve una anécdota autoconclusiva de carácter humorístico. Por todo ello, debido a su periodicidad, al contenido cómico y a su plasmación formal, por una cuestión de lógica, a estas breves obras se le dará el nombre de comic-strip o tira cómica, o daily-strip o tira diaria.

Además, si anteriormente los temas tratados en los cómics se habían dirigido a un público heterogéneo compuesto por todos los miembros de la familia con capacidad de lectura, ahora, lo contado se encauza hacia un público eminentemente adulto.

Si en un principio, el humor a secas, desprovisto de cualquier particularidad, lo que había hecho que inadvertidamente y por una razón lógica se hubiese denominado al nuevo medio con el sobrenombre de "comic", cómico, toma ahora una nueva dimensión más adulta debido al público al que se destina, por lo que, a tenor de lo que ve el lector habitual, los personajes que permanecen son los encarnados por chicas que acceden al mundo del trabajo, pero no aquellas que desde el origen de la Revolución Industrial habían sido carne de fábrica, sino de aquellas otras jóvenes y guapas que tras prepararse profesionalmente mediante unos estudios mínimos iban a ocupar los puestos de secretarias, dependientas o similares; o aquellos matrimonios de clase media baja cuyos problemas diarios les convertían en reflejos fidedignos de la condición personal del lector; o esas en las que uno o dos adultos se preocupaban por los problemas políticos o las apuestas de las carreras de caballos; además, un nuevo género como la aventura hará su aparición de manera tímida antes de que Tarzán pase a los cómics en 1929 de la mano de un autor de tanta trascendencia como Harold R. Foster; incluso, algo tan opuesto al divertimento sin problemas como el melodrama hace su aparición en esos primeros días que ve nacer el siglo.

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Los protagonistas de Mutt and Jeff, de Bud Fisher, se inmiscuyen también en los entresijos de la revolución operada en Méjico, hasta donde fue el autor para interesarse por sus particularidades y en donde se fotografió con Raúl Madero, hermano del entonces presidente.

Por todo ello, la pérdida del color y la diversificación de los temas tratados en cuanto al contenido y la concentración de las historias en una sola tira horizontal de viñetas en lo tocante a lo formal, es lo que hace que los cómics evolucionen desde su antigua concepción hasta un nuevo formato que ultima el horizonte en el que siempre se apoyaron los cómics: la existencia del álbum, la sunday y la nueva daily strip.

A partir de ahora, en cuanto aparezca el comic-book, se habrá completado el panorama que desde siempre ha sustentado a los cómics, pero antes de llegar a ello, se debe posar una mirada en torno a un elemento de capital importancia dentro de la historia de los cómics como ha sido la aparición de la distribución mediante los sindicatos de dibujantes, pero eso se tratará en un próximo capítulo.

José Antonio Ortega Anguiano

4 Comments

  1. Posted 20 de junio de 2006 at 3:28 pm | Permalink

    Para algunos de nosotros, ese es el estilo de dibujos de nuestra infancia y puedo asegurarte que me ha sido como abrir el arcón del sótano de la casa de verano. Gracias.

  2. José Antonio Ortega Anguiano
    Posted 22 de junio de 2006 at 5:05 pm | Permalink

    Ahí, en la próxima entrega de “Los mejores cómics”, llevas más tiras y sundays de las que he sacado “del arcón del sótano de la casa de verano”, que, como a mí, son las que más te gustan, Johnymepeino.
    Gracias por tu interés y hasta el mes de julio.

    José Antonio.

  3. Posted 1 de abril de 2007 at 5:01 am | Permalink

    ps que iba a decir a que ya feo 😯 😥 😡 :( ❗ ❓

  4. nicole
    Posted 11 de junio de 2007 at 10:07 pm | Permalink

    a mi me encantan los comic son divertidos sobre todo los de super-heroes

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