Sentidos

Mis días y mis noches están teñidos de tu fragancia, tu silueta nubla mi vista, mi boca sabe a la tuya, todos los que me hablan lo hacen con tu voz, y cualquier superficie es áspera desde que toqué tu piel.

Tú, te, ti, contigo. Estoy embotado de ti. No estás a mi lado, pero te hallo en todas partes. No te busco, pero te encuentro donde quiera que vaya. No importan los caminos, todos llevan a ti. Los kilómetros no constituyen ninguna frontera, no pueden romper lazos que no existen, pero éstos sí atan aun después de muertos.

¿Te quiero? Con toda mi alma.
Si te quise, te adoré.
No hay lugar como tus brazos.
¿Si sufrí? Ya no lo sé.

Tu nombre se transforma en poesía cuando sale por mi boca, y tus ojos son las lucernas que iluminan mi papel. Te has convertido en mi único tema, la única razón que me invita a escribir, la única idea sobre la que disertar, eres la única palabra que quiero leer.

La oscuridad ya no me atemoriza, es tu falta lo que inspira pavor. Es saber que no volveré a verte a mi lado, que nunca se rozarán nuestras pieles otra vez, que jamás peinaré tus cabellos de nuevo y que mis labios anhelarán para siempre el sabor de tu miel.

Mentiría si dijera que no te necesito para seguir hacia delante. Sin aguacates no tengo nada para comer. Nat no volverá a ser el mismo. Me prometía veinticinco veces veinticinco, pero no.

Alberto Alvarez-Perea 

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