Los mejores cómics: Dream of the rarebit fiend

Click para aumentar
Página original de Dream of the rarebit fiend con una disposición inusual en la distribución de las viñetas y en el formato, que solía ser vertical, posiblemente fruto de los múltiples ensayos que se hacen para aposentar los cómics en la prensa diaria cuando por entonces únicamente estaban relegados a los suplementos a color de los domingos.

Sueño del adicto al rarebit, un plato realizado a base de queso de la poco afamada cocina norteamericana que es tristemente conocido por la pesadez de estómago que produce a quien lo ingiere durante la cena, es el título de una obra que se publica en el Evening Telegraph de Nueva York entre los años 1904 y 1907.

Su estructura narrativa consistía en la exposición de una serie de hechos que tenían que ver con lo cotidiano, pero que eran llevados a una situación límite para el ocasional protagonista, principalmente un hombre o una mujer que habían rozado ya la senectud y de una clase social pretendidamente burguesa. Silas, su creador, planteaba una historieta en la que tanto absurdo se justificaba haciendo que al final de la página el sujeto al que ocurrían esos hechos, a veces rayanos en lo surreal, despertase bruscamente, con lo que el lector sabía que todo lo sucedido anteriormente había sido fruto de un sueño agitado producido por el rarebit.

Click para aumentar
Original con anotaciones a pie de página de esta serie en la que se muestra su estructura más convencional.

El tal Silas era el seudónimo de un dibujante y guionista que había adoptado el nombre del barrendero de la calle donde estaba el periódico en el que trabajaba. Había nacido en 1867 en Spring Lake. Era hijo de emigrantes escoceses, unos de aquellos muchos europeos, asiáticos y africanos que durante el siglo XIX convirtieron a los Estados Unidos en esa gran potencia en ciernes que habría de ver Zenan Winsor, de apellido McCay, en la última década de esa centuria. 

Click para aumentar
La incansable tarea de jugar con los elementos del lenguaje propio de los cómics se muestra en esta página en la que el pequeño Sammy provoca la demolición de la línea que delimita la viñeta con sus proverbiales estornudos.

Para entonces, se había formado en alguna escuela de dibujo en la que sus profesores habían insistido en enseñarle perspectiva de una manera acentuada. Tal elemento, necesario en extremo para todo artista, le sirvió para que posteriormente fuese capaz de plasmar en el medio físico bidimensional de sus dibujos un ámbito espacial para la óptima percepción de volúmenes creíbles procesados por el ojo humano. 

Click para aumentar
Los cuentos de los diablillos de la jungla, escritos por Felix Fiddle, es la primera obra dibujada por McCay que se aproxima al campo de los cómics.

Tras permanecer durante más de un año en la sección artística de una gran empresa dedicada a la impresión, en 1891 se marcha a Cincinnati, hasta que en 1900 comienza a colaborar en el Enquirer y en 1903 realiza su primera pseudo-historieta denominada The tales of the Jungle Imps of Felix Fiddle, antes de trasladarse y afincarse permanentemente en Nueva York. 

Click para aumentar
Little Sammy Sneezy, cuya estructura iterativa centrada en un niño que provocaba catástrofes con sus fuertes estornudos, no fue muy longeva en la prensa de la etapa de inicios del pasado siglo. Tal vez por eso mismo…

Little Sammy Sneezy (1903), Mr Goodenough (1904), Sister’s Little sister’s Beau, Phurious phinish of phoolish Phillipe’s phunny phrolics, Hungry Herietta (1904) y otras, son obras de humor un tanto iterativas en su concepción, pero muy correctas en cuanto a su grafismo entroncado indeterminadamente en las formas Art Nouveau, como ésta que comentamos hoy. 

Click para aumentar
La hambrienta niña, de clase social elevada, como parte de los retoños de los lectores de un periódico dirigido a una naciente burguesía americana, era la protagonista de otra de las primeras obras de McCay.

Dream of the rarebit fiend, a pesar de su formato de página, no surge como una sunday, sino como una formato idéntico que se incluye en las páginas interiores del periódico los días laborables cuando los cómics, alojados hasta entonces en los suplementos dominicales a color, buscan nuevas fórmulas para dar el salto al resto de  cualquier jornada de la semana. Sin embargo, a pesar de su corrección formal, todas sus obras han quedado totalmente oscurecidas por la magnificencia de su gran creación: Little Nemo in Slumberland, de la que se tratará ampliamente en las próximas entregas. 

Click para aumentar
Posiblemente sea ésta la página más importante de la serie y una de las producidas dentro del campo de los cómics que más influjo han tenido en el lenguaje cinematográfico a la hora de filmar un entierro de una manera patética, ya que las primeras paletadas de tierra "caen" sobre el espectador.

José Antonio Ortega Anguiano 

Entradas relacionadas

2 Comentarios

  1. Gravatar Icon  DAF
    Enviado el 10 de Enero de 2007 a las 2:04 am | Enlace Permanente

    tan curados estos comics nunca haibas visto unos tan grasiosos :) :) :) :lol:

  2. Gravatar Icon  DAF
    Enviado el 10 de Enero de 2007 a las 2:05 am | Enlace Permanente

    :lol: :lol: :lol: :lol: :lol: :lol: :lol: :lol: :lol:

Enviar un Comentario

Tu email no será nunca publicado o compartido. Son obligatorios los campos marcados con *

*
*

Cerrar
Enviar por Correo