Los mejores cómics: Hogan’s Alley

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Hogan’s Alley cuando aún no era más que un gag-panel que ocupaba la superficie completa de una de las páginas del suplemento dominical del New York World. En esta entrega, publicada el 7 de julio de 1895, el chico amarillo que se convertirá en protagonista habitual de la serie aparece en el balcón con unos rasgos aún no demasiado definidos.

Richard Felton Outcault, el autor del que se hablaba en la entrega precedente, nació el 14 de enero de 1863 en Lancaster, Ohio. Cuando contaba una treintena de años ya trabajaba para una cadena de periódicos tan importante como la de Joseph Pulitzer, que entre otros, tenía la propiedad de uno de los más vendidos de la Costa Este norteamericana: el New York World.

El 5 de mayo de 1895, cuando el formato de los suplementos dominicales a color de los periódicos se ha consolidado y el cómic sólo atiende ya a su propia evolución como medio puesto que es una manera de expresión perfectamente consolidada dentro de las preferencias de una naciente sociedad de consumo, crea para este diario una página semanal ambientada en un escenario inmundo denominado Hogan’s Alley, un nombre que, de por sí, es toda una declaración de principios de lo que se ha de ver en ese Callejón del Puerco, un lugar donde se reúnen todo tipo de golfos barriobajeros de un Nueva York rebosante de humanidad debido a las oleadas de inmigrantes que llegan desde Europa atraídas por un mejor futuro que se les escamotea en sus países de origen debido a la crisis producida por el final de la Segunda Revolución Industrial.

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En la entrega aparecida el 16 de febrero de 1896, titulada The great dog show in M’Googan Avenue las facciones del protagonista se han definido totalmente y hasta se incluye el primer balloon mediante el que un loro grita: "Sic em towser"

La ilustración no es más que un gran dibujo a color que ocupa todo el ámbito de la página del periódico. No es, por tanto, una historieta en sí, sino un gag-panel o panel humorístico dedicado a contar anécdotas divertidas en las que los protagonistas responden a estereotipos que podían encontrarse en cualquier rincón alejado de Manhattan.

Cuando se repite durante un tiempo la misma localización para encuadrar a personajes siempre cambiantes, Hogan’s Alley se convierte en serie, pero sin protagonista fijo, como era habitual por entonces, ya que para cada historieta convencional dividida en viñetas sus autores creaban un intérprete diferente que jamás volvía a aparecer, a pesar de que en Europa era ya algo habitual. Pero un domingo aparece un loro que ya había sido el actor de un gag de la semana anterior y que incluso, a diferencia de lo que ocurría con el resto de los personajes que se desenvolvían sin decir palabra, este loro habla mediante un diálogo encerrado en un bocadillo traslúcido, es decir a través del cual se ve el fondo del escenario además del texto, a diferencia de lo conocido. Posteriormente, será una cabra la que tenga el privilegio de entrar en nómina de la serie y más tarde aparecerá un chinito que poco a poco se irá transformando en el verdadero protagonista.

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Cuando se publica First championship game of the Hogan’s Alley baseball team el 12 de abril de 1896, el chico amarillo comienza a expresarse mediante los textos que aparecen en su vestimenta y las líneas cinéticas que indican el movimiento, algo inusual en los cómics hasta entonces, se usan en esta imagen con profusión. En esa misma fecha, el New York World anuncia que ha alcanzado la tirada mayor del mundo: quinientos cincuenta mil ejemplares…

Hogan’s Alley se erige así en la primera historieta norteamericana que posee un personaje fijo, por lo que con la iteración de caracteres le hará tan conocido por el público que llegará a quedarse como único actor de la página, pero su recorrido estará marcado por sucesos ajenos a su proceso de evolución creativa.

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Otra de las páginas pletóricas de movimiento publicadas durante los meses intermedios de 1896.

William Randlph Hearts, el otro magnate de la prensa y rival de Pulitzer, contrata a Outcault para que figure en su nómina de dibujantes del New York Journal, con lo que el chico amarillo da un salto de un periódico a otro, quedándose Geo B. Luks como titular de la página abandonada. Al simultanearse en uno y otro periódico, será la primera historieta que se publique en dos cabeceras distintas de la prensa y la primera en ser dibujada por dos autores diferentes, algo muy habitual en el medio a partir de entonces. A continuación, y parece que por indicaciones de Hearts, será cuando Outcault comience a utilizarlo como protagonista de las historietas convencionales que había hecho antes y divide la secuencia humorística única en unidades temporales o viñetas.

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Cuando el 13 de septiembre se publica esta página una decisión importante de Outcault está a punto de producirse: desea abandonar el periódico de Pulitzer para ir a trabajar en los que edita la cadena de Hearts.

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Pulitzer no parece muy afectado con la marcha de Outcault cuando en la penúltima página dibujada por el creador de The Yellow Kid, como comienza a ser conocido popularmente el personaje principal, hace que intervenga con un dibujo añadido en el ángulo superior derecho el nuevo dibujante que continuará la serie: Geo B. Luks.

Pero, el asunto va más allá y se produce un litigio en los tribunales por la propiedad del personaje cuyo nombre está registrado por la empresa de Pulitzer, por lo que no puede ser usado de manera potestativa por Outcault a pesar de ser su creador. Sin embargo, no adelantemos aún acontecimientos hasta una próxima entrega. Y es que, a pesar de que el personaje tuvo una trayectoria muy corta, se ha creído conveniente dividir este artículo sobre Outcault en dos partes a fin de que la imagen prime sobre la palabra, ya que sus páginas dibujadas son lo suficientemente bellas como para que se le dedique otra más. Por todo ello, la próxima semana conoceremos el final de una decisión judicial que tendrá casi carácter salomónico.

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El 4 de octubre de 1896 se publica The amateur dime museum in Hogan´s Alley, la última entrega de Outcault para el New York World.

José Antonio Ortega Anguiano

Bibliografía:  GUBERN, R.: El lenguaje de los cómics, págs. 13-34; Ed. Península; Barcelona, 1972.

One Comment

  1. Posted 28 de agosto de 2006 at 5:15 pm | Permalink

    bueno no me gusta la informacion por sale una cosa y luego otra pero se q ustedes pueden mejorar y poner cosas muy importantes

One Trackback

  1. By tun.tuniti.com on 12 de marzo de 2006 at 12:09 pm

    Los mejores cómics: Hogan’s Alley

    La primera parte de la creación de Yellow Kid dentro de la serie “Las mejores obras de la historia de los cómics”.

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