
Gracias a una invitación inesperada, a mediados de la semana que viene volveré a Pamplona. La pérfida Iruña, como la llamé cariñosamente durante 6 años, ha sido un lugar muy importante en mi vida, y estaba deseando poder recorrer de nuevo el parque de Yamaguchi, ver una película en los Golem o, simplemente, comerme un buen pincho de tortilla en Faustino (la mejor tortilla a ese lado del Ebro).
¿Cómo será ahora? Antes tenía allí mi casa, ahora no soy más que un visitante. ¿Será como cuando he vuelto a mi antiguo colegio? Siempre que lo he hecho, ha habido una vocecita en mi interior avisándome de que ese ya no es mi sitio.
Alberto Alvarez-Perea
4 Comentarios
Cómo que ese ya no es tu sitio? Siempre tendrás un sitio por estas tierras y en la gente en la que has dejado huella. Espero veros pronto. Un besito y ánimo
Reconozo que cuando yo volví me quedé tristísima , porque ya nunca será lo mismo, pero supongo que el hecho de que me faltara la persona que más marcó mi vida en aquella tierra, hizo lo suyo. Seguro que si llevas la compañía adecuada , todo será más llevadero
A mí me sucede lo mismo con mi Sevilla, mi amada segunda casa. Joaquín tiene unos versos que no comparto del todo relacionados con este tema:
“En Comala comprendí
que al lugar donde has sido feliz
no debieras tratar de volver”.
Un abrazo.
A pues yo soy de los que me sentí identificado en seguida cuando escuché a Sabina cantar eso
¿Faustino?…
DD ¿También tú Alberto?… yéuuu, quien me lo habría de decir, en distintos vectores espacio-temporales comiendo tortilla del Fausti en Iruña. Buenooooo
DD