Los patitos de goma del anuncio

Pato de goma

Recientemente, una campaña publicitaria (no me acuerdo del producto, lo siento) nos cuenta una historia muy curiosa: el naufragio de miles de patos de goma en las aguas del pacífico. Pero, ¿qué hay de realidad en el anuncio? Movido por mi incansable búsqueda de la verdad, he estado investigando y he encontrado lo siguiente:

Durante años, en Asia se han fabricado todo tipo de artilugios de goma y plástico para el uso y disfrute de los países occidentales. Entre ellos están los compañeros favoritos de bañera de muchos europeos y americanos: los patos de goma. Pues bien, corría enero de 1992, cuando un barco zarpó de Hong Kong con un cargamento de patos (amarillos), tortugas (azules), ranas (verdes) y castores (rojos). Fue poco antes de llegar a la línea internacional de cambio de fecha, una tormenta provocó la caída al mar de varios contenedores, con la consiguiente liberación de 29.000 de estos juguetes a las aguas del Océano Pacífico.

En septiembre de aquel mismo año, llegaron varios cientos de artículos a las costas de Alaska, a 3.200 kilómetros del punto de partida, donde hoy en día siguen recogiendo "animalitos". Pero no todos han llegado a buen puerto. Durante 14 años, muchos de los objetos han seguido flotando miles de kilómetros a la merced de las corrientes oceánicas.

Este viaje ha servido para que dos científicos: Curtis Ebbesmeyer y James Ingraham han recogido cuidadosamente todos los avistamientos que los patos han tenido en los diferentes puntos de la costa mundial, lo que ha posibilitado alcanzar un mayor conocimiento de los flujos marinos y de la flotación de objetos, lo que ya ha tenido su aplicación práctica en la ciencia forense.

Según los cálculos de un simulador informático que se ha programado a partir de las observaciones de Ebbesmeyer e Ingraham, se espera que en breve algunos de los patos toquen tierra en las costas del norte de España y el sur de Gran Bretaña, no de forma masiva, pero sí lo suficientemente abundantes como para que se notifique a los científicos a través de su web.

Pese a lo pintoresco de los patos y demás animalitos de goma, no son los únicos artículos que los científicos americanos han observado. Entre la mercancía arrojada al mar destacan zapatillas deportivas Nike, guantes de hockey, sandalias, chanclas, piezas de lego y latas de cerveza.

Alberto Alvarez-Perea

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