Ramón Masats

Esta mañan he estado visitando la exposición Historia de la Fotografía en España en el madrileño Círculo de Bellas Artes. Sólo hemos visto la muestra que va de 1939 a 2005, y dejando las anteriores para otro día. Si he elegido esta época ha sido principalmente porque es en ella donde aparecen las instantáneas de Ramón Masats.

Hijo de Caldes de Monbui, Barcelona, se hizo con su primera cámara en 1953, a los 22 años, gracias a un hurto a su padre, que durante años ocultó asegurando que le había tocado en una tómbola.

Yo le trincaba dinero a mi padre cuando estaba en la mili y a pesar de las juergas en las que me lo gastaba todo, me sobró algo y no quería volver a casa con él. Así que me compré una cámara de fotografiar. Pero luego, como tenía que justificar cómo la había conseguido, me inventé esa historia y la he tenido que mantener mientras mis padres han estado vivos. Porque mi padre, que ya murió hace ocho años, se hubiese llevado un disgusto al saber que yo a los 22 años le robaba dinero.

Cuatro años más tardes se trasladó a Madrid, donde comenzó a colaborar con "La Gaceta Ilustrada", lo que significó sus primera publicaciones. Posteriormente, se incorporó a TVE, realizó incursiones en el
cine y pasándose a las imágenes en color a partir de los 80s.

Es cierto que la fotografía en color es más difícil, pero creo que no tiene porqué ser menos artística que el blanco y negro

Entre otros, ha recibido el Premio Nacional de Fotografía 2004.

Ilustra este breve artículo la instantánea "Seminario", la más famosa de cuantas han salido de las cámaras de Masats. Que lo sea no es casualidad. En ella se unen todos los elementos con los que el artista revolucionó su género: un gran respeto por la geometría, la mirada costumbrista, la situación tragicómica y la capacidad para captar el momento oportuno. Se mire a donde se mire, no hay posibilidad de que la fotografía hubiera salido mejor: la sombra del portero, el gesto del delantero, los dedos rozando el balón… Todo ello para mostrarnos algo que hoy nos parece mentira, un grupo de seminaristas a las afueras de Madrid que, sin poder quitarse las sotanas, no son capaces de renunciar  a uno de los pocos vicios que les permiten: el fútbol. Dos símbolos de una época y de un país.

Enlaces

Alberto Alvarez-Perea 

2 Comments

  1. Posted 28 de noviembre de 2005 at 1:30 am | Permalink

    Desde luego a esos futbolistas no hay quien les haga un “túnel” :)

  2. Posted 28 de noviembre de 2005 at 1:53 pm | Permalink

    Una exposición interesante, desde luego, y la foto que has elegido,una de las mejores, sin duda.
    De todas formas, la que más me conmocionó fue la del negrito junto a las 2 piernas ortopédicas que le dejó de “regalo” una mina antipersona. Lo más triste de todo es que en una exposición de nuestro pasado, podamos ver el presente reflejado.
    Aun así, merece la pena ver la exposición :)

Post a Comment

Your email is never shared. Required fields are marked *

*
*