El milagro de Calanda

Primera pintura dedicada al prodigio. 1654, anónimo.

Con motivo de la festividad de Ntra. Sra. del Pilar, me gustaría dedicar un pequeño artículo hoy a uno de sus prodigios más celebrados. Sin detenerme en valorar su veracidad, puesta en duda como la de todos los milagros, los sucesos del "cojo de Calanda", comportan una historia pintoresca, que bien podría tratarse de un bello cuento infantil y que ya forma parte de la tradición oral y religiosa española.

Ha querido el destino que la localidad turolense de Calanda sea conocida por cuatro eventos: dos de ellos irrepetibles, y otros dos que se reproducen periódicamente. Estos últimos son su "Rompida de la hora", que cada viernes santo avisa de la llegada del medio día, y la cosecha de sus melocotones, de sabor único, y que se cultivan siguiendo un rito tan necesario como original. De entre los sucesos únicos, uno fue el nacimiento de Luis Buñuel, y el otro el accidente de Miguel Juan Pellicer, que es donde empieza nuestra historia.

Su protagonista era un labriego que, en 1640, contaba 20 años de edad, el segundo de ocho hermanos. Un día cualquiera, mientras cargaba un carro de trigo, éste se le vino encima. El accidente aplastó totalmente una de las piernas de Miguel, imposibilitándole para sus labores agrícolas. Sin desfallecer, hizo que le llevasen a ver a los médicos Castellón y Valencia, quienes nada supieron hacer para recomponer los huesos del desdichado, por lo que emprendió el rumbo hacia Zaragoza, con la confianza de que, al encontrarse más cerca del Pilar, pudiera hallar allí solución a su problema.

El largo viaje y la aparatosidad de la lesión, hicieron que a su llegada al Gran Hospital Real de Zaragoza, su extremidad comenzara a presentar signos de gangrena. Esta situación fue la que obligó a los médicos, encabezados por el catedrático Juan de Estanga y el cirujano Miguel Beltrán, a tomar la decisión de amputar la pierna por debajo de la rodilla, completando el muñón con una incómoda prótesis de madera. El tejido extirpado fue enterrado por el practicante Juan Lorenzo García. El mal estado en el que se quedó, obligó a Miguel Juan a continuar en la institución durante más de seis meses.

El daño que le causaba el postizo sobre la cicatriz, hizo que el hombre se la quitara al poco de abandonar el hospital y, apoyado sobre una muleta, recorrió el camino hasta la Basílica del Pilar, donde acudió a dar gracias a la Virgen por haber salvado su vida, aún a precio de la pierna. Una vez terminadas sus oraciones, y atemorizado por lo que le podría deparar el futuro, se sentó en la puerta del templo a pedir limosna a los devotos que se acercaban a rezar ante el Pilar. Al mismo tiempo, atormentado por el dolor, se untaba su muñón con el aceite de las lámparas que alumbraban la imagen. 

Se mantuvo dos años en estas condiciones, y un buen día decidió que ya era hora de volver a Calanda, donde ayudó, según sus posibilidades en las tareas del campo. Un gesto de generosidad que su familia supo apreciar. Pero no sólo su madre y hermanos agradecieron los esfuerzos de Miguel, sino que también la Virgen, quien le había visto acercarse humildemente a su Pilar, veía con buenos ojos la actitud del joven, como bien demuestra lo que ocurrió la noche del 29 de marzo.

Dormía el cojo en el dormitorio, medio cubierto con una manta, mientras sus familiares charlaban en la sala común. Su madre, que no tenía ojos más que para Miguel desde el accidente, interrumpió la tertulia para acercarse a vigilar el sueño de su hijo y, a la luz del candil que portaba, le pareció que del abrigo sobresalían dos piernas, en vez de una, como hubiera sido natural. Dubitativa, recelosa de que no fuera su hijo quien descansaba en el catre, se acercó más y observó fijamente la cara y las extremidades del durmiente.

Un olor a flores invadió la habitación cuando se dio cuenta de que era Miguel quien dormía, y la madre no pudo evitar comenzar a gritar y a reir, mientras llamaba a todos los que se encontraban en el zaguán.

Miguel se despertó asustado por el alboroto que armaban los recién llegados, pero pronto se unió al júbilo general, cuando comprobó que contaba de nuevo con ambas piernas. Apresuradamente, comprobó que se trataba de su propio pie, que tenía las marcas de una antigua pelea con un perro, e incluso la cicatriz circular de la amputación.

A los cinco días, enterados del prodigio, el notario Miguel Andreu levantó acta del suceso, y a partir de ese momento, el nombre de Miguel se hizo famoso en todo el mundo. El propio rey Felipe IV se arrodilló ante él y besó la extremidad redimida. Las autoridades religiosa comenzaron un proceso canónico y legal que demostrase la veracidad del milagro y el 27 de abril de 1641 fue reconocido como tal por el Arzobispo de Zaragoza, Pedro Apaolaza.

El cuerpo de Miguel Juan Pellicer descansa hoy en el cementerio de Calanda, la ciudad donde nació y murió. Pasados más de 300 años, sigue existiendo gran controversia acerca del milagro. Hay quien dice que fue una estafa, y que simplemente le cosieron un injerto muerto, del que se deshicieron al cabo de unos días. Otros se remiten a los documentos oficiales de la época y a investigaciones posteriores para defender la sobrenaturalidad del hecho. Pero sea como sea, Miguel será recordado siempre como "el cojo de Calanda", uno de los favoritos de Ntra. Sra. del Pilar. 

Dedicado a Pepe, con quien tuve la fortuna de descubrir los rincones de Zaragoza, y con quien ya nunca podré visitar las ruinas de Caesar Augusta. Recibe un buen abrazo donde quiera que estés. 

Si te interesa leer más acerca de este hecho, puedes leer on-line el opúsculo de Tomás Domingo Pérez, Canónigo Archivero-Bibliotecario de Zaragoza. 

Alberto Alvarez-Perea

9 Comments

  1. susana
    Posted 18 de octubre de 2005 at 10:26 pm | Permalink

    Hola!! que ilusión me ha hecho leer esta historia, en bachillerato el antiguo BUP, en el IB don Pedro de Luna de Zaragoza, el autor Tomas Domingo, nos impartia clase de Religión, nos invitaba a churros si ibamos a verle cantar misa gregoriana en el PIlar,fijate que cosas me has hecho recordar a un profesor entrañable y majete, a ver si bajo por Zaragoza y me paso a verle , gracias Alberto.

  2. jose huerta m
    Posted 13 de julio de 2006 at 8:35 pm | Permalink

    Dios es grande y maravilloso y por intercesion de su Madre hace espectaculares prodigios que solo pueden creer los que son mansos y humildes de corazon, los que son como niños. 😮

  3. Bretanión Mengual Boj
    Posted 30 de septiembre de 2006 at 10:37 pm | Permalink

    Acabo de darme de alta en internet y lo primero que ha venido a mi mente ha sido el cuadro que contemplé en la Basílica del Pilar de Zaragoza del milagro de Calanda. Deseaba conocer por escrito los detalles de la curación y ha merecido la pena su búsqueda antes que cualquier otra lectura. Yo estuve en “el túnel” y tardé tres meses en salir del profundo coma que un accidente de coche me destrozó la cabeza y los pulmones. El médico de guardia en su parte redactó “fallecido posteriormente”. Yo si creo.

  4. Aldo Bravo (Lima - Perú)
    Posted 20 de enero de 2007 at 4:38 pm | Permalink

    Acabo de leer sorprendido acerca de este suceso. Espero que cada día se difunda más este hecho en todo el mundo. Su realidad -comprobada históricamente- nos pone frente a una naturalza que nos excede.
    Los que creemos le llamamos Dios. Los que no creen que hagan lo que puedan, pero que no nieguen lo evidente, pues para hacerlo hay que hacer un acto de fe más profundo que el que cree.

  5. carmen garcia serrano
    Posted 9 de octubre de 2007 at 11:09 am | Permalink

    Acabo de leer el libro publicado por Vittorio Messori (periodista italiano) titulado “El Gran Milagro” sobre el milagro de Calanda creo que sería un bonito regalo para felicitar a las Pilares, que abundan en España, ahora que se acerca el dia del Pilar, patrona de España y de toda la Hiapanidad. Devoción que tienen quienes incluso personas que de forma paradógica dicen no creer en nada.
    Nuestra MADRE no cabe duda de que está pendiente de sus hijos, como lo estamos las madres de la tierra aunque nuestros hijos (que están entretenidos con sus cosas ) no se acuerden de nosotras.
    No deja de ser curioso que tenga que ser un periodista EXTRANJERO, quien tenga que venir a nuestra tierra a investigar y a ratificarse en la documentación extensísima que existe sobre la veracidad del hecho: Cirujanos, posaderos, sacerdotes vecinosde Pellicer…. incluso notarias de aquella época, todos con nombres y apellidos, eS EL MILAGRO DE LOS MILAGROS en el que vuelven a tener vida musculos articulaciones tendones…materia muerta y enterrada en el cementerio del Sanatorio en el que se le amputó…No es una estafa. Es un regalo del cielo a una persona humilde y cristiana como declararon( en el juicio escrupuloso que se inició a los pocos dias de ocurrido el milagro)

  6. carmen garcia serrano
    Posted 9 de octubre de 2007 at 11:20 am | Permalink

    En respuesta a VOLA le diré que el hecho está mucho más documentado que otros muchos sucesos tenidos universalmente por históricos .ES UN HECHO HISTÓRICO.
    SOBRENATURAL,(pues algo así no hay profesional capaz de realzarlo, no ya en aquella época 1640 en que no existían los implantes, sino incluso ahora, que si se realizan, pero no con una extremidad que llevaba dos años y medio enterrada). sobrenatural pero HISTÓRICO, pues insisto en que está documentado yo diria que en exceso…..sobradamente……por tanto al que insulta se le podría llamar con todos mis respetos un IGNORANTE

  7. Miguel
    Posted 25 de enero de 2008 at 4:56 pm | Permalink

    Creo firmente en Dios y por la tanto estoy seguro que el Milagro de Calanda es verdadero. Creo que los seres humanos no tenemos idea de los Milagros que pueden llegar a producirse. Dios a través de la Virgen ha hecho muchísimos Milagros en la tierra y muchos no lo aceptan.
    Me da mucha pena que haya gente tan escéptica. Me da mucha pena que haya gente que no crea en Dios.

  8. anonimo
    Posted 27 de octubre de 2008 at 10:50 pm | Permalink

    Hola, que tal? acabo de leer este artículo sobre el Milagro de Calanda y los comentarios subsiguientes; me ha impresionado mucho.

    Agradezco el haberlo compartido. Opino que creer o no creerlo está en la voluntad que cada persona tenga en su corazón o, en su amor interior a sí mismo, a la vida, a la Bondad, a lo conocido, a otros seres, en el amor que surge cuando uno está en una tribulación, grave, que las hay..

    En fin, el escepticismo también es necesario porque también habrá casos engañosos para conseguir glorias, no lo deshecho. Si se le injertó realmente el miembro es, al final, lo de menos, lo realmente transcendente para mí es el gesto Amoroso de Ayudar desinteresadamente a una persona que esta sufriendo profundamente un daño físico y un dolor psíquico fuerte, conocida por sus paisanos y que frecuenta un lugar de culto, un templo de Oración, donde va porque necesita a la Madre, (cuando sufrimos clamamos por ella), y la persona en cuestión estaba pidiendo ayuda, con fe a la Virgen del Pilar, y recibió lo que pidió en sus oraciones.

    ¡Que alegría tan grande!
    Respeto las opiniones, ésta ha sido la mía.
    Gracias.
    Saludos a todos.

  9. Posted 30 de enero de 2015 at 5:31 am | Permalink

    Terimakasih informasinya, abolisi share.

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