La maldición de Nueva Orleans

El desmesurado interés mediático que ha despertado en lo que va de mes el paso del huracán Katrina por Nueva Orleans, ha dado lugar a todo tipo de informaciones e interpretaciones. Desde los que se cuestionan la conveniencia de reconstruir la ciudad (sigh), hasta los que aprovechan para atacar al gran estadista George W. Bush. Dentro de esta última categoría, hay un grupo de personas que se ha propuesto explicar la catástrofe mediante intervención sobrenatural, encontrando razones por las que Estados Unidos debería haber sido castigada con el desmantelamiento de la antigua colonia franco-española. Las más pintorescas son las siguientes:

  • Hay quien ve razones en esta cita bíblica, en la que Dios anuncia a Abraham que será padre del Pueblo Elegido: Yo haré de ti una nación grande, y bendecirte he, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición: y bendeciré á los que te bendijeren, y á los que te maldijeren maldeciré: y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. (Gen 12, 2-3) Afirmación que asocian con el apoyo de Bush a la retirada de los asentamientos de la franja de Gaza. Esto significaría un daño para Israel, es decir, un motivo para que Jehová mandase una regañina al pueblo estadounidense que, a fin de cuentas, es quien ha puesto al poeta en el poder.
  • Por otro lado, un oficial kuwaití, Mohammed Yousef Al-Mlaifi, considera que Katrina no es otra cosa que uno de los soldados de Alá, que serviría de venganza por la intervención de los EE. UU. en Iraq y Afganistán. Para ello se basa en las palabras de Mahoma, quien anunciaba el deseo de Alá de proteger a su pueblo, entre otras, con esta fórmula: El desastre seguirá golpeando a los incrédulos por lo que han hecho, o golpeará a las áreas cercanas a su territorio, hasta que la promesa de Alá suceda, porque, ciertamente, Alá no fallará en Su promesa. (Corán 13:31)
  • También hay otros que ven en Nueva Orleans, a Sodoma y Gomorra redivivas, con su Mardi Gras, su tolerancia con los homosexuales, sus ritos paganos (vudú, vampirismo…) o la aceptación del juego. Apuntan la casualidad de que el huracán se llame Katrina, el nombre ruso de Catalina, que significa pura o inmaculada. Vamos, que Katrina pretende purificar la corrupta sociedad de las costas del Mississippi. Poco importa que estemos hablando del reducto católico más importante de EE.UU., seguro que pronto encuentran alguna estatua de sal.

Ante todas estas teorías de intervención divina, yo me pregunto si la culpa no la tendrá el famoso cambio climático, si una buena administración del desastre no hubiera quitado mucho hierro al asunto, y si el dinero invertido en armamento no se podría haber aplicado a reforzar las defensas de la ciudad frente a una catástrofe natural más que previsible… ¿no habrá sido el propio orgullo norteamericano el que se habrá lanzado un mal de ojos sin pretenderlo?

Alberto Alvarez-Perea

One Comment

  1. H
    Posted 10 de septiembre de 2005 at 12:19 pm | Permalink

    este tinte sopbrenatural solo es mera curiosidad. Las razones ya son lo de menos. Lo mas importante es ayudar a esa gente y por mucho pais todo poderoso que sean, no estan haciendo nada por su propio pais. Seguro que Bush se creia que se lo merecian y por eso no hace nada. Vergonzoso

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