Cabaret en el Kit Kat Klub

El pasado viernes, nada más llegar a Madrid, tuve la suerte de disfrutar del musical Cabaret, basado en la película homónima de Bob Fosse protagonizada por Liza Minnelli.

Lo primero que sorprende al espectador es la recreación que se ha hecho en el Teatro Nuevo Alcalá del Kit Kat Klub, un típico club nocturno del Berlín de entreguerras. No esperéis ver la obra sentado en butacas, sino en pequeñas sillas, agrupadas en torno a mesas. Allí podréis, además de disfrutar de la música y la historia, degustar una selección de tapas y bebidas antes del comienzo del espectáculo y durante el entreacto. El éxito de la representación radica, en gran medida, en esta ambientación, que consigue desde el principio que el asistente se sienta parte de la obra, aunque a cambio tenga que sufrir los incómodos asientos.

En cuanto al musical en sí, hay que hablar de una producción impecable. La música, bien conocida por todos gracias al filme, gana mucho con la interpretación en directo y las coreografías de Rob Marshall y Susan Taylor. La iluminación es la compañera perfecta de los actores, consiguiendo trasladarnos de un lugar a otro sin que en ningún momento cambie el fondo de la escena, y dando los golpes de efecto en los momentos oportunos.

Mención aparte merecen los actores: Natalia Millán no tiene mucho que envidiar a Minnelli (aunque su físico es, en mi opinión, demasiado explosivo para el personaje), y Manuel Bandera defiende su papel con dignidad. Pero el verdadero protagonista del musical es Emcee, el maestro de ceremonias, interpretado por Armando Pita (en la foto) de forma admirable. Gracias a él no decae la fiesta en ningún momento y, aunque la personalidad de su rol sea excesivamente soez, conecta con la simpatía del público desde el primer momento.

Para finalizar, me gustaría mencionar otro de los puntos fuertes del musical, que son los personajes secundarios. Fraülein Schneider (Patricia Clark) y Herr Schultz (Emilio Alonso) son los encargados de ponerle cara a los terrores por los que tendría que pasar Alemania y el mundo en breve, y protagonizan las escenas más duras de la obra. Y esta carga la llevan espléndidamente.

En resumen, aunque ya está a punto de acabar la temporada, intentad acercaros por Cabaret. Y, si no podéis, hacedlo después de vacaciones, porque merece la pena.

Alberto Alvarez-Perea

Post a Comment

Your email is never shared. Required fields are marked *

*
*