Blogs de alta alcurnia

Thunderbird, que es el programa que uso como lector de RSS, me avisó hace un rato de la última actualización de Mangas Verdes. Manuel Almeida nos informa del lanzamiento de una bitácora en la que Microsoft recogerá los comentarios de los usuarios acerca de la beta de su último producto: el MSN Search, una copia descarada de Google, de quien ha plagiado hasta el AdSense.

Después de haberme pasado por allí y haber despotricado un poco en uno de los posts, me ha dado por pensar qué habrá visto el señor de las ventanas en el formato weblog para lanzar uno. No es que sea algo nuevo: Google ya tiene el suyo propio (y, por lo visto, también Yahoo!). Las webs de los candidatos a las últimas presidenciales de EE.UU. usaron el weblog, y medios de información tradicionales como El Mundo, se sirven de este formato para interactuar con sus lectores.

Me pregunto si todo esto no será una pura estrategia de marketing. Hasta ahora, cuando una empresa quería recibir opiniones, o fomentar la discusión entre los consumidores, se limitaba a poner un foro. ¿Por qué recurrir, entonces, al weblog? Elemental, mi querido Watson, porque las bitácoras están de moda. No sólo por lo sencillo de su uso, no por su potencial ilimitado como medio de comunicación, sino sólo por el hecho de ser weblogs. Que google abra un blog, nos parece simpático, nos hace gracia que una multinacional recurra al mismo sistema de publicación que nosotros, pobres mortales.

Eso es lo que intenta microsoft, recuperar la confianza perdida. Para ello no hace productos de mayor calidad y a menor precio, sino que lanza una bitácora, baja de los cielos. De esa forma, nos da una imagen más agradable, a pesar de que ayer mismo se descubriese un nuevo agujero de seguridad en Internet Explorer, y aunque a partir de ahora para actualizar este programa tengamos que tener instalado el SP2 (gratuito) de Windows XP (190 euros).

Pero es que, además de hacer bonito, un weblog tiene una ventaja fundamental sobre el foro tradicional: los lectores opinan SÓLO sobre aquellos temas que nosotros les proponemos. De esa forma, es mucho más sencillo controlar lo que se dice acerca de nosotros y borrar aquello que nos parezca incómodo (como ya ha hecho Microsoft). Es decir, usamos una bitácora con una finalidad totalmente contraria a la filosofía de la propia blogosfera.

Al final, va a tener razón mi amigo Carlos, en su respuesta a mi artículo sobre el poder de la blogosfera. Parece que los peces gordos siempre sacan provecho de los chicos.

Alberto Alvarez-Perea

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