Año Santo

Algunas fotos de este fin de semana en Santiago de Compostela. Ha sido una visita muy bonita: unos días inolvidables con la familia, conocer a gente interesante, y presenciar actos muy emotivos. La visita a la Catedral fue especialmente emocionante, dada la libertad de movimiento de la que gozábamos, y aumentada por la cantidad de nuevos detalles que uno puede apreciar después de ciertas lecturas.

Foto 1

Mi primo Óscar y yo flanqueamos, de uniforme, a mi tío José, vestido con el hábito de la Orden. Fue Malta quien más me sorprendió: esperaba un grupo de pijos, como bien dijo el Abad de Oseiro, y me encontré a personas muy diversas, todas con algo que decir, y dispuestas a enriquecerse anímicamente mutuamente. Es verdaderamente emocionante pensar que uno puede formar parte de una tradición con tantos siglos de historia.

Foto 2

Después de la Misa Solemne, algunos caballeros, damas y voluntarios posamos en el puesto de socorro junto al Canónigo de la Catedral.

Foto 3

El uniforme de la Orden me dio acceso a muchos lugares que no puede ver el público ordinario en la Catedral. Probablemente lo más interesante fue la visita, junto a José Centurión, a los pasillos superiores del edificio, lo que me dio la oportunidad de admirar de cerca muchos de los ornamentos.

Santiago es uno de esos fenómenos religiosos que uno no puede explicar, a no sé que se deban a la intervención divina… o a la excesiva necesidad del ser humano de creer en algo. Cualquiera que sea el motivo, inclinándome yo por el primero, es increíble pensar a que maravillas puede llegarse con los medios humanos.

Alberto Alvarez-Perea

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