Cienfuegos, 17 De Agosto

Portada del libro
De Pablo Bonell Goytisolo y Empar Fernández

Sinopsis

Nos situamos en 1873. Agustín Goytisolo, un barcelonés que amasó su fortuna en Cuba, decide volver a la isla a poner en orden los negocios que aún posee en la zona. Es un tiempo agitado, el abolicionismo comienza a cobrar fuerza entre los criollos, los Estados Unidos acechan en el horizonte y España está demasiado ocupada intentando impulsar la Restauración. En medio de este ajetreo, la sobrina del hacendado es asesinada. Todos los hechos los conocemos por medio de las cartas recibidas por Antonio Goytisolo (hijo de Agustín) en España. Sin quererlo, se convertirá en el albacea de los temores y sentimientos de su padre y del resto de la familia residente en la colonia.

Crítica

Nos encontramos ante una novela atípica. Principalmente, porque “Cienfuegos, 17 De Agosto” sigue una estructura epistolar, y no estamos acostumbrados a este tipo de literatura. Además de eso, durante la primera mitad del libro surge la sensación de que la historia no lleva a ninguna parte, es más, parece que no hay argumento ninguno, afortunadamente es algo que cambia con la muerte de Clara.

Probablemente lo más interesante del libro sea el lenguaje. Todas las cartas están firmadas al final, es decir, que no se conoce el remitente hasta que no ha acabado el texto. Sin embargo, conforme avanza el libro, las dos primeras líneas son suficientes para reconocer al supuesto autor. El lenguaje formal y pausado de Agustín Goytisolo contrasta con el sencillo y apresurado de Clara Marull.

Desgraciadamente, los autores no ahondan lo suficiente en la personalidad de los diferentes individuos (es el problema de la novela epistolar cuando no es un maestro quien la escribe) y no es capaz de introducirnos suficientemente en la atmósfera de la Cuba insurgente. Lo de los personajes es una pena, ya que el cambio que se va produciendo tanto en Antonio como en su segunda sobrina (centrada en vengar la muerte de su hermana) serían verdaderamente interesantes de haber sido tratados correctamente. Pero lo de la ambientación es aún peor, porque lo que uno espera de una novela histórica de este tipo es precisamente eso, introducirse en otra época.

En mi opinión, “Cienfuegos, 17 De Agosto” es un libro entretenido (aunque cuesta llegar al momento), que termina enganchando (y no por la intriga, porque la autoría del crimen es bastante previsible) y que deja con ganas de ahondar en la Cuba colonial y el desastre del 98. Se puede vivir sin leerlo, pero hacerlo no es perder el tiempo.

De cualquier forma, creo que los autores (prácticamente noveles en el mundo editorial) pueden dar muy buenos frutos si perfeccionan su arte.

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